

En una serie de audiencias intensas, los investigadores federales de seguridad se adentrarán en el accidente fatal del avión de carga de UPS que trágicamente cobró 15 vidas. El accidente, que ocurrió cuando un motor se desprendió de un avión MD-11 durante el despegue en el Aeropuerto Internacional Muhammad Ali de Louisville, está bajo escrutinio no solo por la falla catastrófica sino también por la respuesta de Boeing –o la falta de ella– a fallas conocidas en la ingeniería. Las audiencias llegan casi un año después del trágico evento, con la intención de desentrañar las complejidades que llevaron al desastre en ese fatídico día. En una misión a Hawaii, cargado con paquetes y combustible, la aeronave de UPS apenas superó los límites de la pista antes de estrellarse contra estructuras adyacentes, desatando un infernal incendio. Fotografías publicadas por la NTSB representan vívidamente los momentos previos a la tragedia, mostrando el violento desprendimiento del motor y el subsiguiente envolvimiento en llamas. Esta calamidad trae ecos inquietantes del infame accidente del DC-10 de 1979 en Chicago, que de manera similar involucró la caída de un motor y resultó en 273 muertes. La similitud en el diseño y el modo de falla entre el DC-10 y su sucesor, el MD-11, plantea preguntas críticas. Las evaluaciones posteriores al accidente han descubierto grietas estructurales en los componentes de montaje del motor, provocando preocupaciones por la eficacia del mantenimiento y los calendarios de inspección. Los soportes del motor del MD-11, comprometidos, habían sido revisados por última vez en 2021, y una inspección programada estaba a miles de ciclos de vuelo. Un informe de Boeing de 2011 reconocía múltiples fallos en los soportes de motor en la historia del MD-11, pero no se impusieron arreglos obligatorios hasta esta reciente tragedia. Solo después de este desastre, la FAA ha aprobado el protocolo actualizado de Boeing, que implica mejorar las inspecciones de los aviones e instalar cojinetes esféricos de motor mejorados. Este movimiento ha permitido que ciertos MD-11 reanuden sus operaciones. FedEx, adoptando las nuevas medidas de seguridad, ha reincorporado su flota de MD-11 para servicios de entrega, mientras que UPS busca retirar sus MD-11. Entretanto, Western Global permanece indeciso sobre su curso de acción respecto a estos aviones controvertidos. El curso de estas audiencias probablemente dará forma a los estándares regulatorios y operativos para las flotas de carga en todo el mundo, arrojando luz sobre la garantía de seguridad en la aviación.