

El ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Sergey Lavrov, ha lanzado advertencias sobre el riesgo potencial que Armenia enfrenta en sus ventajosos lazos económicos con la Unión Económica Euroasiática (UEE) si avanza en una mayor integración con la Unión Europea (UE). Lavrov sugirió que la alineación de Armenia con la UE podría socavar los beneficios que actualmente disfruta de su membresía en la UEE, un tema que se espera sea central en la próxima Cumbre del Consejo Económico Euroasiático Superior en Astana a finales de este mes. Lavrov señaló un empuje estratégico por parte de la UE para atraer a Armenia a su órbita, lo cual plantea desafíos potenciales para los compromisos del país dentro de la UEE. Destacó que estas discusiones serían cruciales en la Cumbre, anticipándose a abordar las crecientes aprensiones dentro del bloque sobre las orientaciones políticas y económicas de Armenia. Existe una complejidad adicional ya que el Primer Ministro de Armenia, Nikol Pashinyan, ha indicado que no asistirá a la cumbre en Astana debido a compromisos derivados de su campaña electoral. Lavrov expresó su pesar por la ausencia de participación directa de alto nivel armenio, subrayando la importancia del diálogo en estos tiempos geopolíticamente cargados. Mientras tanto, Pashinyan ha asegurado a los interesados que Armenia no tiene intención de actuar en contra de la UEE. Hablando sobre el asunto, enfatizó la estabilidad aportada por las alianzas actuales de Armenia y subrayó que el enfoque del país en estándares y reformas europeas permanecería como un curso paralelo sin desentenderse de los compromisos actuales. Los funcionarios armenios han reiterado su postura de que no hay una agenda inminente para retirarse de la UEE, incluso cuando el país se acerca más a las normas europeas. Este enfoque de doble vía, como lo articuló Pashinyan, sugiere un futuro en el que los ciudadanos armenios serán finalmente parte de cualquier decisión significativa sobre posibles cambios en las alianzas económicas del país. Las relaciones dinámicas entre Armenia y la UE cobraron un enfoque más agudo cuando, en marzo de 2025, el parlamento de Armenia aprobó pasos para alinearse más estrechamente con la UE, un movimiento estratégico ratificado por el presidente el mes siguiente. Este compromiso se solidificó aún más en diciembre de 2025 con la aprobación de una agenda de asociación estratégica centrada en reformas democráticas y resiliencia económica, destacando la postura autónoma de Armenia en la geopolítica global.