

En una reveladora entrevista con el boletín Firezide Chat, el ex ejecutivo de Bethesda, Pete Hines, compartió sus sentimientos sobre los cambios que percibió dentro de la empresa tras su adquisición por Microsoft. Hines, conocido por sus roles de liderazgo en Bethesda, expresó un profundo sentimiento de frustración e impotencia al mantener la imagen auténtica y eficiente del estudio después de la adquisición. Hines consideró dejar la empresa tras la compra, pero se mantuvo comprometido a preservar su legado. "Me quedé allí porque este lugar aún me necesita", explicó Hines. A pesar de su dedicación, Hines expresó su preocupación por perder la habilidad de dirigir a Bethesda en una dirección que se alineara con su espíritu original. Lamentó la degradación y el mal manejo percibidos de la cultura, los estándares y las operaciones del estudio, viéndose a sí mismo como incapaz de prevenir los cambios que encontraba perjudiciales. La entrevista profundizó en su perspectiva sobre el manejo de Microsoft de la exclusividad de plataformas, particularmente el trato contrastante de los títulos de Bethesda frente a los de, por ejemplo, Call of Duty. Hines señaló el alejamiento de Microsoft de las exclusivas de consola, pero sintió que los juegos de Bethesda, como Starfield, estaban inicialmente restringidos a Xbox, creando una disparidad interna. Hines reflexionó además sobre su carrera, afirmando que fue profundamente desafiante trabajar en una empresa que una vez admiró, solo para presenciar su transformación post-adquisición. Instó a que las acciones se alinearan con las palabras, una filosofía que sentía que se estaba erosionando bajo la nueva administración. "¿Realmente dices lo que piensas? ¿O solo dices cosas que suenan bien?" se cuestionó, contrastando esto con las prácticas previas de Bethesda. Concluyendo la perspicaz entrevista, Hines pintó un panorama de la lucha de Bethesda por mantener operaciones genuinas dentro de la estrategia expansiva de Microsoft, reconociendo que algunas limitaciones existían incluso durante su mandato. Su decisión de irse en 2023, citando su deseo de perseguir pasiones personales y una vida más equilibrada, marcó el final de una era para él en el desarrollador de juegos.