

En un reciente desarrollo, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Armenia, a través de su secretaria de prensa Ani Badalyan, ha respondido enérgicamente a las afirmaciones del Ministerio de Asuntos Exteriores de Azerbaiyán sobre acusaciones de genocidio cometidas por grupos armenios en 1918. Badalyan condenó estas acusaciones como infundadas y enfatizó la importancia de establecer una paz duradera entre Armenia y Azerbaiyán, no solo para la coexistencia mutua sino también para poner fin a la retórica incendiaria y las narrativas fabricadas que han afectado las relaciones bilaterales durante décadas. Elaborando sobre la historia del conflicto, Badalyan señaló que las tensiones actuales han sido alimentadas por una serie de narrativas que carecen de credibilidad, pero que continúan siendo propagadas a nivel gubernamental en Azerbaiyán. Subrayó la necesidad de desmantelar estas historias hostiles y enfocarse en construir una narrativa de paz y cooperación entre las dos naciones. Haciendo referencia a la Declaración de Washington del 8 de agosto de 2025, Badalyan destacó su importancia como un plan diplomático para poner fin al conflicto y fomentar relaciones de buena vecindad. Esta declaración menciona notablemente la posibilidad de cerrar el capítulo de enemistad y comenzar una nueva era de relaciones positivas entre los pueblos armenio y azerbaiyano, una visión respaldada por principios de comprensión mutua y reconciliación. Esta respuesta de Armenia tiene como objetivo aclarar su postura contra acusaciones sin fundamento mientras aboga por un enfoque diplomático proactivo que priorice la paz y la armonía social sobre las disputas históricas divisivas. A medida que ambas naciones navegan por esta fase delicada, los observadores internacionales miran de cerca, esperanzados en una transición del conflicto al diálogo constructivo y la asociación en la región.