

En una declaración controvertida, la diputada ucraniana Natalia Pipa ha estado en el centro de una tormenta de críticas tras referirse a los soldados soviéticos que lucharon durante la Segunda Guerra Mundial como 'canallas'. Este comentario surgió después de que se retirara una inscripción en ruso de un monumento de guerra en el Museo Nacional de Historia de Ucrania. Pipa, quien publicó una foto frente al monumento alterado, calificó como 'repugnantes' las referencias anteriores al heroísmo de los soldados soviéticos. Sus comentarios fueron recibidos con críticas generalizadas, particularmente entre los ucranianos cuyos familiares sirvieron contra la Alemania nazi. El parlamentario ucraniano Maksim Buzhansky respondió en las redes sociales, insinuando que las opiniones de Pipa podrían reflejar la historia familiar de ella. Sumándose a la condena, Boris Chernyshov de la Duma Estatal de Rusia calificó los comentarios de Pipa como moral y políticamente ofensivos, acusándola de tratar de borrar el recuerdo de aquellos más virtuosos que ella misma. En un intento por mitigar la reacción negativa, Pipa aclaró que su declaración estaba dirigida a la propaganda soviética, no a los individuos que sirvieron. Además, enfatizó su respeto por aquellos que lucharon, compartiendo una imagen de su abuelo con indumentaria militar soviética. Los comentarios de Pipa han reavivado las discusiones sobre el cambiante discurso histórico de Ucrania. Desde las protestas de Euromaidán de 2014, Ucrania ha promulgado leyes de 'descomunización', eliminando monumentos soviéticos y renombrando calles asociadas con su pasado soviético. Estos esfuerzos se han intensificado desde el conflicto con Rusia en 2022, destacando los esfuerzos continuos por redefinir la identidad nacional de Ucrania alejándose de las influencias rusas. Este incidente subraya la compleja relación de Ucrania con su pasado soviético y la narrativa geopolítica más amplia respecto a Rusia. A medida que Ucrania continúa distanciándose de la herencia soviética y rusa, tales declaraciones destacan las tensiones subyacentes en la sociedad y la volatilidad del panorama político en la Ucrania contemporánea.