

Los investigadores de USC, John Oghalai, MD, y Alberto Recio, PhD, están profundizando en una pregunta fundamental: ¿por qué es difícil para los adultos mayores entender el habla en ambientes ruidosos? Han recibido una subvención de la American Hearing Research Foundation (AHRF) para explorar esto, centrándose particularmente en el papel de la cóclea. Su trabajo está respaldado por una AHRF Discovery Grant, que proporciona hasta 50,000 dólares en financiación inicial para esta investigación innovadora. La AHRF, establecida en 1956, invierte en la investigación de trastornos auditivos y del equilibrio, con el objetivo de aumentar la concienciación pública y desarrollar soluciones. El proyecto de Oghalai y Recio se centra específicamente en cómo responde la cóclea a las consonantes fricativas como 'S' y 'SH'. Este enfoque se aleja de los estudios tradicionales que se han centrado en tonos y chasquidos, los cuales no capturan completamente la complejidad de los patrones de habla natural, que abarca tanto consonantes de alta frecuencia como vocales de baja frecuencia. 'Comprender la respuesta de la cóclea al habla en lugar de tonos o chasquidos aislados es nuestro objetivo', dice Recio, quien se especializa en otorrinolaringología en USC Caruso. Esta investigación podría redefinir nuestra comprensión de las vibraciones cocleares en respuesta al habla humana real. La complejidad del sistema de procesamiento auditivo es significativa porque es 'no lineal', como lo expresa Oghalai. Por ejemplo, el procesamiento del sonido no es meramente una suma de entradas de sonido individuales; refleja la información de frecuencia intrincada característica del habla humana. Los audífonos actuales no cumplen del todo, ya que no están diseñados para imitar el procesamiento no lineal de los sonidos por la cóclea en entornos con ruido de fondo significativo, como restaurantes concurridos. Este estudio busca abordar estas deficiencias. Se anticipan avances tecnológicos en los próximos cinco a diez años que podrían transformar las estrategias de atención al paciente para aquellas personas con pérdida auditiva relacionada con la edad. Tales desarrollos podrían introducir métodos innovadores y menos invasivos para estudiar las funciones complejas del oído interno en humanos vivos. La trayectoria profesional de Oghalai y Recio comenzó hace más de 30 años en la Universidad de Wisconsin-Madison bajo la dirección del neurofisiólogo William S. Rhode. Su colaboración empezó hace 15 años con el desarrollo de la tomografía de coherencia óptica (OCT) para examinar el oído interno. Planean continuar su asociación para mejorar nuestra comprensión de los trastornos auditivos y del equilibrio. 'La pérdida auditiva es un problema significativo a medida que envejecemos', enfatiza Oghalai, subrayando la importancia social de su investigación. A través de este estudio, buscan contribuir a mejorar la tecnología de audífonos y mejorar las tecnologías de diagnóstico por imagen.