

El caso legal entre Grigor Iskandaryan, un conductor de Opel, y Armen Avinyan, padre del alcalde de Ereván, se resolvió cuando el Tribunal de Apelaciones Civiles anuló un fallo anterior en contra de Avinyan. El caso se centraba en comentarios hechos por Avinyan durante una entrevista pública, donde utilizó un término percibido como despectivo hacia los conductores de Opel. Iskandaryan alegó que estas declaraciones mancillaron su dignidad y buscó reparación legal. La defensa de Avinyan argumentó que los comentarios no estaban dirigidos específicamente a Iskandaryan o a ningún grupo definido legalmente, sino que eran declaraciones generales que no constituían una demanda viable. El tribunal respaldó este argumento, determinando que los conductores de Opel, como grupo, no cumplen con los criterios para demandas por perjuicio legal, lo que llevó finalmente a la desestimación de la demanda. El equipo legal de Avinyan vio el fallo como una victoria para la libertad de expresión, mientras que la decisión generó una respuesta mixta del público, debatiendo los límites de la libertad de expresión y sus implicaciones para la identidad y reputación colectiva en declaraciones mediáticas.