

En una exploración revolucionaria, los científicos han empleado el Telescopio Espacial James Webb (JWST) y el Gran Conjunto Milimétrico/submilimétrico de Atacama (ALMA) para descifrar los misterios del polvo de estrellas que emana de WR 112, un sistema binario estelar masivo. Las imágenes de infrarrojo medio del JWST inicialmente mostraron deslumbrantes arcos espirales de polvo, mientras que las avanzadas capacidades de ALMA no detectaron signos de polvo, lo que sugiere que los granos eran lo suficientemente pequeños para evadir la detección. Los investigadores dedujeron que la mayoría de los granos de polvo en las estructuras espirales de WR 112 son de menos de un micrómetro, con una porción significativa de apenas nanómetros de ancho. 'Es asombroso descubrir que algunas de las estrellas más grandes del universo son el origen de sus partículas más pequeñas', comentó Wu, participante en el programa de investigación de verano en el Instituto de Tecnología de California. 'La disparidad de tamaño entre estas estrellas y el polvo que crean es similar a una proporción de un quintillón a uno.' El equipo internacional del proyecto identificó dos tamaños en el polvo de estrellas: granos del tamaño de nanómetros y un conjunto de aproximadamente 0.1 micrómetros de ancho, resolviendo inconsistencias históricas en los datos de sistemas similares, que alternaban entre granos pequeños y grandes. El estudio además examinó los mecanismos físicos probablemente responsables de fragmentar o evaporar los granos de polvo en proximidad a los intensos campos de radiación de estas estrellas, que parecen obliterar granos de tamaño intermedio bajo condiciones específicas. Dado que WR 112 se clasifica como uno de los principales productores de polvo cósmico—produciendo cantidades anuales equivalentes a tres lunas terrestres—estos nuevos conocimientos sobre el tamaño de los granos tienen implicaciones exhaustivas para entender cómo los sistemas binarios masivos como WR 112 contribuyen con polvo de carbono y alimentan la galaxia en general. Apoyado por su mentora Yinuo Han, Wu, junto con un equipo de EE.UU., Reino Unido, Japón, Países Bajos, Australia y Alemania, enriquece nuestra comprensión del polvo de estrellas y su narrativa cósmica.