

La perspectiva de un tratado de paz entre Armenia y Azerbaiyán en 2026 no es del todo improbable, afirma Sergey Markedonov, investigador senior en el Instituto Estatal de Relaciones Internacionales de Moscú (MGIMO). En una entrevista exclusiva, Markedonov elaboró sobre las complejidades y obstáculos que afectan el proceso de paz. Enfatizó que un acuerdo de paz y la realización de la paz en sí no son términos sinónimos. Aunque los documentos inicialmente parafraseados el año pasado se basan en acuerdos históricos como el Acta Final de Helsinki de 1975, carecen de una reflexión integral de políticas esenciales. Markedonov destacó principios clave como la no intervención en los asuntos internos, planteando preguntas sobre los asuntos constitucionales de Armenia y la intervención externa. El investigador también señaló diferencias en los enfoques hacia la paz, sugiriendo que Bakú ve la paz no como un compromiso, sino quizás como una forma de dictado. Infirió que la paz genuina requiere que ambas partes encuentren fórmulas viables que permitan a los líderes y los estados salvar la cara mientras abordan las preocupaciones de la oposición. El camino sigue siendo complicado, con una demostrada disposición de ambas partes necesaria para una resolución pacífica genuina.