

En un movimiento sorprendente, el presidente Donald Trump anunció un aumento en la tasa arancelaria global del 10% al 15%, tras lo que describió como una decisión 'antiestadounidense' de la Corte Suprema. Tarde el viernes, la Corte Suprema de EE. UU. anuló su capacidad para imponer unilateralmente extensos aranceles citando una falta de poderes de emergencia. En respuesta, Trump firmó rápidamente una orden ejecutiva implementando un arancel temporal del 10% sobre las importaciones estadounidenses, lo que desató preocupaciones económicas globales. El aumento en los aranceles refleja la determinación de Trump de mantener medidas protectoras sobre la economía estadounidense, una continuación de su política comercial agresiva a pesar de las limitaciones legales. El anuncio de Trump significa su intención de avanzar temporalmente con los aranceles globales antes de posiblemente explorar otras vías legales, como investigaciones del Departamento de Comercio, para promulgar más políticas comerciales. Este desarrollo provocó reacciones diversas, con los movimientos comerciales de Trump afectando de manera impredecible los mercados y las relaciones comerciales. Su decisión también lo ha enfrentado directamente con el poder judicial, que falló en contra del movimiento en una decisión de 6 a 3. Los jueces Neil Gorsuch y Amy Coney Barrett, nombrados por el propio Trump, estuvieron entre los que formaron parte de la mayoría, lo que llevó a Trump a expresar decepción y a elogiar a sus disidentes partidarios, como el juez Brett Kavanaugh. Mientras Trump criticaba las decisiones y a los jueces responsables, su administración se prepara para la entrada en vigor de los aranceles a partir del 24 de febrero. Aumentan las especulaciones sobre los impactos a largo plazo de esta reforma arancelaria y si la acción legislativa extenderá su duración.