

En un discurso impredecible el jueves, el presidente Donald Trump reveló que Estados Unidos asignará $10 mil millones al recién formado Consejo de Paz durante su cumbre inaugural en Washington, D.C. El Consejo, rodeado de controversia y compuesto principalmente por naciones con gobiernos autoritarios, fue originalmente concebido para gestionar los esfuerzos de reconstrucción de Gaza tras el conflicto. Sin embargo, la iniciativa ha ampliado su visión para mediar en disputas internacionales más allá del Medio Oriente. A pesar del anuncio entusiasta de Trump, los detalles sobre la contribución financiera de EE. UU. siguen siendo elusivos, generando debates sobre las posibles implicaciones del consejo para la autoridad de las Naciones Unidas como principal entidad mundial de mantenimiento de la paz. Durante el evento, el discurso de Trump abarcó una variedad de temas, desde felicitar a países como Argentina, Hungría y Arabia Saudita por su participación en el Consejo hasta bromear con desdén sobre aquellos que optaron por no participar, notablemente potencias del G7 como Reino Unido, Francia y Alemania. Las diatribas verbales del presidente se extendieron a actores políticos como la Representante Alexandria Ocasio-Cortez, cuyas aspiraciones políticas percibidas analizó de manera humorística pero crítica, y al Gobernador de California Gavin Newsom, un posible rival en futuras elecciones. Al mismo tiempo, Trump mostró su característica imprevisibilidad al comentar sobre las apariencias de varios líderes mundiales, una anécdota que desvió su discurso de los temas principales de paz y diplomacia internacional. En este contexto, las tensiones con Irán estaban muy presentes, ya que Trump reveló decisiones inminentes sobre una posible acción militar dependiente de las negociaciones del acuerdo nuclear. El ecléctico discurso no solo mostró las ambiciones de Trump en el escenario mundial, sino que también reavivó sus quejas sobre desaires percibidos en cuanto al reconocimiento internacional, particularmente, su insatisfacción continua con las decisiones del Premio Nobel de la Paz de Noruega, ya que bromeó abiertamente sobre las atribuciones de premios que consideró injustas.