

DACA, Bangladés — Tarique Rahman ha comenzado su mandato como el nuevo Primer Ministro de Bangladés, tras una decisiva victoria electoral que su partido, el Partido Nacionalista de Bangladés (BNP), conquistó la semana pasada. Estas elecciones, fundamentales para definir la trayectoria política de Bangladés después de los disturbios de 2024, han preparado el escenario para una nueva gobernanza bajo el liderazgo de Rahman. Rahman, un descendiente de figuras políticas destacadas—su madre es la ex Primera Ministra Khaleda Zia y su padre, el fallecido Presidente Ziaur Rahman—regresa para liderar la nación como su primer primer ministro masculino en más de tres décadas. Durante una ceremonia de inauguración oficiada por el Presidente ceremonial de Bangladés, Mohammed Shahabuddin, Rahman, junto con docenas de funcionarios del gabinete, prometió reforzar los principios democráticos y fomentar el resurgimiento económico en la nación del sur de Asia de 170 millones de habitantes. El éxito del BNP en las encuestas resultó en 212 escaños en el Parlamento de 350 miembros, estableciéndose como una fuerza dominante. Por el contrario, la coalición orientada al islam dirigida por Jamaat-e-Islami obtuvo 77 escaños, formando un formidable bloque opositor. En un país donde los escaños parlamentarios incluyen elecciones directas para 300 miembros, los 50 restantes se asignan proporcionalmente a candidatas mujeres entre los partidos victoriosos. El regreso político de Rahman vino después de un exilio de 17 años en Londres, un viaje de regreso a casa que coincidió justo a tiempo para llorar el reciente fallecimiento de su madre. Bajo la atenta mirada de una administración provisional liderada por el premio Nobel Muhammad Yunus, las elecciones se llevaron a cabo con mínimas perturbaciones y fueron en gran medida respaldadas por observadores internacionales. Notablemente ausente en la contienda electoral estuvo la Liga Awami, dirigida por la ex Primera Ministra Sheikh Hasina. Descalificada debido a los eventos revolucionarios de 2024 y los posteriores mandatos judiciales, la exclusión del partido de Hasina marcó un cambio significativo en el escenario electoral. Desde su santuario en la India, donde Sheikh Hasina se trasladó tras los disturbios de 2024, criticó el resultado electoral como sesgado y deshonroso para el legado de su partido. Sus acusaciones de violaciones a los derechos humanos durante la revuelta resultaron en una controvertida pena de muerte—un veredicto que Hasina ridiculizó como manipulado por el tribunal. A medida que Bangladés transita bajo el liderazgo de Rahman, su administración enfrenta el desafío de demostrar su compromiso con una gobernanza inclusiva mientras se reconcilia con una oposición que permanece influyente. Globalmente, todas las miradas están puestas en cómo el plan quinquenal de Rahman dará forma al lienzo sociopolítico de Bangladés.