

En una reciente controversia, el ex presidente Donald Trump expresó un descontento significativo con dos senadores republicanos después de sus críticas a un video que compartió, el cual retrataba a Barack y Michelle Obama de manera racialmente despectiva. Según fuentes familiares con los comentarios de Trump, él eliminó el video tras una gran reacción negativa pero se abstuvo de emitir una disculpa. Los senadores Katie Britt y Tim Scott provocaron el enfado de Trump por su condena pública. Tim Scott, el único senador republicano negro, fue notablemente expresivo, mostrando su incredulidad y denunciando el racismo del video. Trump creía que este tipo de asuntos deberían manejarse en privado, cuestionando la decisión de Scott de criticar públicamente. Los comentarios de Scott y Britt se realizaron durante su estancia en Palm Beach para un evento del NRSC. Los informes sugieren que Britt recibió críticas particularmente duras de Trump en sus conversaciones privadas posteriores. A pesar de esto, la oficina de Britt desestimó los informes como 'noticias falsas', enfatizando una relación de trabajo positiva con Trump. La Casa Blanca aclaró posteriormente la situación, sugiriendo que el video fue compartido por error por un miembro del personal y afirmó que Trump tenía en alta estima a Britt, calificándola como una 'aliada increíble'. Este incidente se suma al historial de Trump de comentarios controvertidos e insensibles racialmente, aunque provocó una rara condena bipartidista, incluso dentro de su propio partido. Varios asistentes, incluyendo a Natalie Harp y Dan Scavino, manejan la presencia de Trump en las redes sociales, pero él se abstuvo de nombrar personas específicas responsables, recurriendo a una vaga explicación culpando a un error no especificado del personal. La figura de extrema derecha Laura Loomer ha comenzado a compilar una lista de senadores republicanos que, según ella, han acusado falsamente a Trump de racismo, un movimiento que resalta las tensiones internas del partido. Miembros del círculo cercano de Trump, incluidos Eric Schmitt y Lindsey Graham, fueron vistos socializando con Trump después del incidente, subrayando la división dentro del partido sobre la lealtad y la respuesta a temas divisivos.