

En una nueva colección de artículos publicada en el Journal of Economic Perspectives, se pone de relieve la alarmante y constante tendencia de la disminución de las tasas de natalidad. Los investigadores Michael Geruso y Dean Spears de la Universidad de Texas en Austin resaltan que esta disminución en la fertilidad es global, cruzando las fronteras del estatus económico, las creencias religiosas y las estructuras gubernamentales. Señalan que este declive no es un fenómeno reciente, sino una tendencia histórica con excepciones temporales como el Baby Boom de mediados del siglo XX. Federica Coelli y Pablo García Guzmán, contribuyendo al Economics Observatory, exploran cómo estos cambios demográficos podrían remodelar el panorama económico global. Con más de dos tercios de la población mundial ahora en países donde la fertilidad está por debajo de los niveles de reemplazo, estos cambios traen consigo desafíos significativos. Las economías se están transformando, lo que lleva a preguntas vitales sobre las implicaciones de una población envejecida, la reducción del número de trabajadores y la viabilidad de los sistemas de bienestar existentes. La investigación sugiere que entender el pasado y el futuro de las tendencias demográficas es crucial para los responsables políticos de todo el mundo. Hay un llamado a replantear los modelos económicos y las políticas sociales para adaptarse a estos cambios continuos. Los países podrían necesitar innovar nuevos sistemas para gestionar la salud pública, los esquemas de pensiones y la demanda laboral de manera sostenible. Si bien las tasas de natalidad decrecientes presentan obstáculos, también ofrecen oportunidades para el avance social. Enfatizar el desarrollo sostenible, aumentar el capital humano y adoptar soluciones tecnológicas podría ayudar a las sociedades a adaptarse. Es un momento crucial para que los países transformen el desafío en oportunidad mediante la elaboración de políticas que reflejen estas realidades demográficas.