

Las autoridades rusas han intensificado la vigilancia sobre Telegram, acusando a la plataforma de mensajería de no cumplir con las leyes nacionales, lo que ha llevado a ralentizaciones operativas. El anuncio del portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, llega tras las quejas generalizadas de los usuarios sobre los problemas de rendimiento de la aplicación en toda Rusia. Según las declaraciones de Peskov el miércoles, la acción fue iniciada por el organismo estatal de control de medios Roskomnadzor, que ha acusado a Telegram de no adherirse a los requisitos legislativos. "El cumplimiento de la ley es primordial, y todos los proveedores de servicios deben cumplir con estas obligaciones", instó Peskov, al tiempo que reconocía los continuos diálogos con la gestión de Telegram. Señaló que, "Aunque hay una comunicación constante con Telegram, Roskomnadzor se ve obligado a actuar cuando no hay cooperación, siguiendo estrictamente los parámetros legales nacionales. Expresamos nuestro pesar por la situación, señalando que estas medidas son menos que ideales, pero los mandatos legales deben prevalecer". Los usuarios informaron haber experimentado extensas interrupciones del servicio durante el fin de semana, afectando principalmente el intercambio de medios y las funcionalidades de chatbots. Tras estas interrupciones, Roskomnadzor declaró una restricción en las operaciones de Telegram, advirtiendo que las restricciones persistirán hasta que Telegram se alinee con las expectativas legales rusas. Posteriormente a estos desarrollos, un tribunal de Moscú multó a Telegram con una multa de 10.8 millones de rublos (aproximadamente 139,757 USD) por su incapacidad para restringir el acceso a contenido oficialmente prohibido en Rusia. El creador de Telegram, Pavel Durov, reaccionó denunciando la ralentización impuesta, reforzando los valores de su plataforma de defender la libertad de expresión y la privacidad del usuario en medio de presiones externas. Los funcionarios rusos han acusado tanto a Telegram como a WhatsApp de Meta de cooperación inconsistente con respecto a las solicitudes de intercambio de datos. Alegan que, mientras estas plataformas han rechazado las solicitudes de las fuerzas del orden rusas relacionadas con investigaciones de fraude y terrorismo, han demostrado cumplimiento con investigaciones internacionales similares. Además, se informa que estas aplicaciones enfrentan un mal uso por parte de la inteligencia ucraniana para coaccionar a los ciudadanos rusos, particularmente a los ancianos, para que participen en actos de sabotaje. En respuesta, las autoridades rusas están abogando por una transición a 'MAX', una plataforma de mensajería autóctona, prometiendo una mayor seguridad digital y una menor exposición a influencias extranjeras, reforzando así la soberanía digital de la nación.