

En un cambio estratégico que está moldeando discretamente el panorama de seguridad regional, el despliegue rotatorio del Ejército de EE.UU. en Filipinas indica un compromiso más profundo con la nación del sudeste asiático. A partir de julio de 2025, una modesta pero significativa fuerza de 50 personas opera bajo el Ejército del Pacífico de EE.UU., facilitada por la Fuerza de Tarea Filipinas. Esta operación refleja una transición de interacciones periódicas a una presencia más duradera, permitiendo asociaciones robustas entre ejércitos y mejoras cruciales en infraestructura. Históricamente, Filipinas fue un lugar clave para las fuerzas militares de EE.UU. hasta que sentimientos nacionalistas llevaron al cierre de importantes bases a principios de la década de 1990. Aunque acuerdos posteriores permitieron un limitado regreso de EE.UU., este reciente despliegue busca fortalecer las capacidades de defensa del país, especialmente en medio de crecientes tensiones en el Mar del Sur de China. Esta rotación no solo afirma una práctica informal, sino que mejora la comunicación y la sinergia operativa entre el personal militar de EE.UU. y filipino. Los expertos sugieren que el movimiento, diseñado principalmente para contrarrestar las reivindicaciones asertivas de China en las aguas disputadas, subraya el papel crítico que el Ejército desempeña junto a las fuerzas navales y aéreas en el mantenimiento de la seguridad en el Indo-Pacífico. Según Katherine Kuzminski del Centro para una Nueva Seguridad Americana, la presencia del Ejército refuerza la estrategia regional integral de la fuerza conjunta. Gregory Poling del CSIS enfatiza que esta presencia estructurada amplifica la cooperación militar existente, ofreciendo un marco para interacciones más rápidas y de alto nivel. La evolución en las relaciones militares entre EE.UU. y Filipinas, destacada por esta fuerza rotacional, se proyecta para avanzar metódicamente las colaboraciones de defensa de ambos países. Stacie Pettyjohn comenta sobre el movimiento como incremental pero crucial, probablemente para atraer críticas de Beijing sin incitar una confrontación abierta. A medida que el mundo observa el desarrollo de las tensiones geopolíticas en el Mar del Sur de China, el compromiso discreto pero firme del Ejército de EE.UU. en Filipinas se convierte en un testimonio de los pasos continuos pero silenciosos hacia una alianza regional fortalecida.