

En una decisión judicial monumental, un tribunal militar en Bakú ha impuesto severas sentencias a varios ex líderes de Nagorno-Karabaj, generando amplia atención y controversia. Arayik Harutyunyan, un ex presidente, ha sido condenado a cadena perpetua, reflejando los graves cargos y tensiones políticas que rodean el caso. Además, los ex presidentes Arkadi Ghukasyan y Bako Sahakyan recibieron cada uno penas de prisión de 20 años, una decisión que consideró su avanzada edad. Estos veredictos han sido ferozmente criticados por las autoridades armenias, quienes argumentan que los juicios estuvieron plagados de irregularidades procesales y carecieron de estándares legales internacionales. El juicio del ex ministro Ruben Vardanyan continúa en curso, con observadores señalando posibles errores legales en el procedimiento. Esta campaña judicial solo ha intensificado la ya volátil situación en la región, con discusiones diplomáticas para la liberación de otros prisioneros todavía en marcha pero enfrentando obstáculos significativos. La resolución de estos casos se considera un momento crítico en el delicado proceso de paz y la estabilidad regional.