

En busca de un nuevo comienzo, Zina Malas, de 21 años, se aventuró desde el Líbano a Canadá, buscando estabilidad y un estilo de vida revitalizante. Sin embargo, la transición estuvo llena de desafíos inesperados. Luchando con las perspectivas laborales y la adaptación cultural, Malas encontró que el énfasis canadiense en el individualismo era aislante, contrastando fuertemente con el estilo de vida orientado a la comunidad del Líbano. A pesar de estos obstáculos, Malas forjó conexiones valiosas a través de pasatiempos compartidos y un arreglo de vivienda de apoyo. Alentada por su círculo de amigos, emprendió experiencias memorables como caminatas y la exploración de Quebec. Esta red social resultó esencial para navegar y enriquecer su tiempo en el extranjero. Malas imparte un consejo crucial para futuros expatriados: albergar expectativas realistas y una disposición a sumergirte plenamente en el nuevo entorno. Las culturas difieren significativamente, y el paisaje de espacios verdes y dinámicas sociales únicas de Canadá abrieron nuevas perspectivas para Malas, aunque finalmente decidió regresar al Líbano. Su viaje subrayó la necesidad de mantener una mente abierta, evitando comparaciones constantes con la tierra natal y abrazando las novedades de un nuevo país. Reflexionando sobre su experiencia, Malas aconseja que, aunque vivir en el extranjero puede convertirse en una rutina mundana de trabajo y quehaceres, mantener una mente y un corazón abiertos, junto con un entorno social atractivo, puede transformar una expedición desafiante en una aventura gratificante. Aunque Canadá no fue su destino final, la experiencia fomentó el crecimiento y dejó recuerdos imborrables, llevándola a elogiar el enriquecimiento que vivir en el extranjero puede ofrecer cuando se aborda con curiosidad y adaptabilidad.