

BEIJING -- En una reunión crucial en el Gran Salón del Pueblo de Pekín, el primer ministro británico Keir Starmer y el presidente chino Xi Jinping han convocado una 'asociación estratégica integral' entre el Reino Unido y China. Este encuentro se produce en un momento en que las relaciones diplomáticas globales están siendo reevaluadas, notablemente influenciadas por cambios instigados por el ex presidente de los Estados Unidos, Donald Trump. El diálogo entre Starmer y Xi estuvo notablemente orientado hacia fomentar una cooperación más profunda en cuestiones globales como el cambio climático y la estabilidad internacional. Aunque Trump no fue mencionado explícitamente, la incertidumbre global propagada durante su administración estaba presente. La visita de Starmer marca la primera vez en ocho años que un primer ministro británico visita China, señalando un posible deshielo en las relaciones que recientemente se han tensado. Han contribuido a las tensiones las acusaciones de actividades de espionaje chino en el Reino Unido, el respaldo de China a Rusia con respecto al conflicto en Ucrania, y la aplicación de estrictos controles sobre las libertades personales en Hong Kong tras su entrega a China en 1997. Xi reconoció dificultades pasadas en las relaciones China-Reino Unido que sugirió no fueron beneficiosas para ninguna nación. Subrayó la necesidad de que ambos países se involucren en un diálogo significativo para garantizar la paz y la estabilidad internacional. Este sentimiento fue compartido por Starmer, quien señaló que los eventos mundiales impactan íntimamente en las condiciones internas, que van desde las fluctuaciones económicas hasta la seguridad nacional. A pesar de las críticas sobre el compromiso cercano con China, especialmente en el contexto de la posición cautelosa del Reino Unido sobre cuestiones de seguridad nacional y derechos humanos, Xi reconoció públicamente las complejidades involucradas en fomentar relaciones internacionales. La reciente controversia en torno a la expansión planificada de la embajada de China en Londres subraya estos desafíos, con el gobierno de Starmer teniendo que equilibrar aspiraciones diplomáticas con preocupaciones de seguridad nacional. Starmer, recién en el cargo desde julio de 2024, está decidido a fomentar un Reino Unido abierto al exterior. Su visita, parte de una ofensiva diplomática más amplia, incluyó discusiones con el líder legislativo de China, Zhao Leji, y se espera que finalice varios acuerdos bilaterales. Acompañado por más de 50 destacadas figuras empresariales y representantes culturales, Starmer está dispuesto a capitalizar oportunidades económicas dentro de China, subrayando la urgente necesidad de fortalecer los lazos comerciales en medio de un panorama comercial global tumultuoso. Esta visita se destaca como parte de una serie de intercambios diplomáticos de alto perfil con China, que también ha acogido recientemente a líderes de Corea del Sur, Canadá y Finlandia, y anticipa una próxima visita de la canciller de Alemania. La creciente colaboración entre estas naciones refleja no solo intereses bilaterales, sino un impulso más amplio por una recalibración económica y diplomática internacional.