

En una nación lidiando con el aumento del crimen, los costarricenses se preparan para votar en unas elecciones presidenciales significativas. El enfoque de muchos ciudadanos sigue siendo la seguridad mientras el presidente saliente, Rodrigo Chaves, respalda a su sucesora favorita, Laura Fernández, quien promete extender sus políticas contra el crimen. A pesar de que Costa Rica experimentó sus tasas de homicidios más altas durante su mandato, Chaves elude hábilmente la culpa, dirigiendo la responsabilidad hacia un poder judicial presuntamente condescendiente y sus predecesores. Su confrontación directa con la oposición y el sistema judicial ha resonado con muchos, inclinando la opinión pública. Chaves atrajo más atención después de invitar al presidente de El Salvador, Nayib Bukele, para celebrar la construcción de una nueva prisión, reflejando las estrictas medidas anti-pandillas de Bukele. Bajo el liderazgo de Chaves, la nación vio los homicidios alcanzar un pico de 907 en 2023, con un descenso gradual en los años siguientes. La retórica de Chaves ha marginado a una oposición manchada por escándalos de corrupción y contra-argumentos ineficaces. Figuras clave de la oposición, como el economista Álvaro Ramos del Partido Liberación Nacional, luchan por captar la atención de los votantes, con encuestas alrededor del 10%. Mientras tanto, Claudia Dobles, otra candidata formidable y ex primera dama, enfrenta críticas relacionadas con la administración de su esposo. Fernández, exministra bajo Chaves, aumenta en popularidad a pesar de los desafíos en torno a su afiliación con las actividades de campaña de Chaves, que las autoridades electorales consideraron inapropiadas. Sin embargo, los intentos de enjuiciar a Chaves fracasaron. Mientras los votantes también buscan llenar 57 escaños en el Congreso, hay un impulso para asegurar que Fernández, representando al Partido Soberano del Pueblo de Chaves, obtenga apoyo legislativo. Comerciantes como María Ramírez abogan por esto, argumentando que Chaves enfrentó una obstrucción legislativa intencional. Partidarios como Edwin Alvarado, atribuyendo a Chaves la mejora económica, tienen la intención de votar por Fernández para mantener la trayectoria de eficacia gubernamental. "Fernández encarna el progreso iniciado por Chaves", afirma Alvarado, resaltando su descontento con los partidos tradicionales enfocados en preservar privilegios. Las próximas elecciones son decisivas, con encuestas proyectando que Fernández se acerca al 40% necesario para una victoria en primera vuelta. Una segunda vuelta espera si ningún candidato alcanza este umbral, aunque los votantes indecisos, que representan casi un tercio, dejan espacio para potenciales cambios. El analista Ramírez anticipa que los votantes indecisos buscarán un competidor para Fernández en una posible ronda subsecuente.