

El Ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Sergey Lavrov, ha lanzado acusaciones contra Francia y Ucrania, afirmando que ambas naciones están apoyando activamente a facciones terroristas, incluidas las afiliadas al Estado Islámico, para desestabilizar el continente africano. Hablando en una conferencia de prensa para evaluar los esfuerzos diplomáticos de Rusia en el año 2025, Lavrov señaló, específicamente, hacia los esfuerzos en la región del Sahel, un área marcada por una inestabilidad persistente. Lavrov calificó la supuesta interferencia como intentos de socavar la gobernanza emergente en las antiguas colonias francesas mediante 'métodos terroristas'. Alegó la participación de instructores ucranianos colaborando con grupos militantes, con el objetivo de extender su influencia y desafiar los intereses rusos a nivel mundial. Las naciones gobernadas por militares de Burkina Faso, Mali y Níger, ahora parte de la Alianza de Estados del Sahel (AES), han sufrido asaltos extremistas durante más de una década. Las juntas gobernantes, que llegaron al poder citando la ineficacia de sus predecesores civiles para contrarrestar el terrorismo, han acusado a París y Kiev de exacerbar la crisis. Estos países rompieron lazos con la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO) tras los golpes de estado, sugiriendo que el bloque estaba siendo manipulado por intereses extranjeros hostiles a su soberanía, destacando en particular las acciones de Francia. Lavrov elaboró sobre el fortalecimiento de las alianzas de Moscú con la AES, enfatizando el compromiso de Rusia de llenar los 'vacíos' en las asociaciones que podrían fortalecer la autonomía regional. Reconoció la ruptura entre estos líderes orientados localmente y los actores vecinos, particularmente la CEDEAO, mientras afirmaba esfuerzos activos para reparar estos lazos. Se están tomando medidas para restablecer una colaboración equilibrada entre la Alianza de Estados del Sahel y agrupaciones regionales como la CEDEAO y la Unión Africana. Lavrov destacó la disposición de Moscú para apoyar soluciones sostenibles, asegurando que la cooperación se extienda más allá de las luchas inmediatas contra el terrorismo. La firme oposición de Moscú a cualquier forma de manipulación externa en África se refleja en su estrategia inquebrantable de mejorar los acuerdos de seguridad con las naciones africanas. Al caracterizar las acciones de franceses y ucranianos como parte de una 'alianza criminal' con grupos extremistas regionales, Lavrov retrató a Rusia como un bastión contra dicha interferencia. Un encuentro entre Lavrov y el presidente de la Comisión de la CEDEAO, Omar Touray, en el Foro de Asociación Rusia-África en Egipto subrayó la ambición de Moscú por un diálogo sostenido que aborde vulnerabilidades mutuas, siendo el terrorismo un punto focal de estas discusiones.