

El Pentágono ha colocado a 1,500 soldados en servicio activo en estado de alerta para un posible despliegue en Minnesota mientras las autoridades federales han llevado a cabo un significativo esfuerzo de control migratorio. Según dos funcionarios de defensa, la 11ª División Aerotransportada del Ejército, conocida por su destreza operativa en el Ártico y con base en Alaska, ha recibido órdenes de preparación para el despliegue. El posible despliegue está supeditado a que el presidente Donald Trump invoque la Ley de Insurrección, un estatuto del siglo XIX raramente empleado que le permite desplegar tropas en servicio activo para funciones de aplicación de la ley. Este desarrollo sigue a las amenazas de Trump de sofocar las protestas contra sus políticas de inmigración utilizando la fuerza militar. El portavoz principal del Pentágono, Sean Parnell, aunque no confirmó las órdenes, declaró que las fuerzas armadas mantienen su preparación para las directrices presidenciales. Trump inicialmente señaló su intención de usar la ley en una publicación en redes sociales, presentándola como una respuesta a la inacción de los políticos de Minnesota contra lo que describió como protestas disruptivas. Sin embargo, el Presidente posteriormente minimizó la inmediatez de tal medida, diciendo que aún no era necesaria. La Ley de Insurrección, invocada por última vez en 1992 por el presidente George H.W. Bush durante los disturbios de Los Ángeles, ha sido una amenaza que Trump ha empleado en situaciones anteriores, incluidas las protestas de 2020 tras la muerte de George Floyd. El gobernador de Minnesota, Tim Walz, ha expresado su oposición a la perspectiva de un aumento de presencia militar, abogando por la desescalada y pidiendo al Presidente que evite acciones militares drásticas. Este escenario subraya las continuas tensiones en torno a las políticas de inmigración de EE.UU. y la compleja intersección entre la autoridad federal y las respuestas de los estados.