

En un incidente desgarrador durante una operación de ICE, Destiny Jackson y su familia se encontraron atrapados en un vehículo envuelto por gas lacrimógeno. El tumulto se desarrolló en medio de protestas después de que agentes de ICE dispararan a un hombre venezolano durante una parada de tráfico. Los Jackson, incluidos sus seis hijos, estaban rodeados mientras las granadas detonaban sus bolsas de aire, llenando su camioneta con gas y provocando una situación que ponía en peligro la vida. Destiny relató el momento aterrador cuando su bebé de 6 meses dejó de respirar, requiriendo RCP inmediata para resucitar al bebé. A pesar del caos, y con la ayuda de los transeúntes, la familia logró escapar del vehículo lleno de gas lacrimógeno, aunque tres niños tuvieron que ser hospitalizados tras el calvario. El incidente ocurrió como parte de la Operación Metro Surge del Departamento de Seguridad Nacional, que ha visto más de 2,500 arrestos desde diciembre. A medida que la comunidad lidia con el shock de los eventos, las autoridades federales han enfatizado que no se apuntó intencionalmente a familiares ni a niños durante la operación. En medio de llamados a la rendición de cuentas, el escalofriante episodio subraya la intensa presión y los riesgos involuntarios que enfrentan los civiles durante las operaciones de aplicación de la ley federal. La familia Jackson, ahora de regreso en casa, se está recuperando físicamente, pero las cicatrices emocionales del encuentro traumático tardarán más en sanar. Mientras tanto, la actual ola de frío brutal en el Medio Oeste intensifica los desafíos que enfrenta la región, exacerbando el ambiente fracturado entre los locales y las agencias de aplicación de la ley.