

En un movimiento significativo, las autoridades azerbaiyanas han transferido cuatro prisioneros armenios de regreso a Armenia, señalando un gesto de buena voluntad en medio de tensiones en curso. El primer ministro armenio Nikol Pashinyan confirmó el regreso de Gevorg Sudzhyan, David Davtyan, Vigen Euldzhykcian y Vagif Khachatryan, quienes fueron entregados a través del puente de Hakkari y ahora están a salvo en la República de Armenia. Esta acción se considera un paso crucial en el proceso de reconciliación y construcción de confianza entre las dos naciones. Mientras tanto, la posición oficial de Azerbaiyán sigue siendo que solo 33 prisioneros de guerra y civiles armenios están detenidos actualmente, aunque los defensores de los derechos humanos armenios afirman que hay 80 cautivos armenios adicionales aún en Azerbaiyán. La situación sigue siendo un punto conflictivo en las relaciones entre Armenia y Azerbaiyán, reflejando problemas más amplios de responsabilidad y preocupaciones humanitarias. Cabe destacar que varios exlíderes y funcionarios de Artsakh, incluidos el exministro de Estado Ruben Vardanyan, los expresidentes Bako Sahakyan, Arkadi Ghukasyan y Araik Harutyunyan, el expresidente del parlamento David Ishkhanyan, y exoficiales militares como Levon Mnatsakanyan, también están bajo arresto en Azerbaiyán. Su detención ha complicado aún más los compromisos diplomáticos. El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), a petición de Azerbaiyán, cesó su misión en la región a partir del 3 de septiembre de 2025. A pesar de este cese, la organización se ha comprometido a continuar sus colaboraciones con las autoridades azerbaiyanas para brindar asistencia y protección bajo el derecho humanitario internacional, de acuerdo con su mandato. Este reciente intercambio de prisioneros trae esperanza de futuros avances diplomáticos y humanitarios, aunque el camino hacia la paz duradera sigue plagado de desafíos que requieren diplomacia, construcción de confianza y supervisión internacional.