

En medio de la escalada de tensiones geopolíticas, Canadá observa con creciente preocupación a su vecino del sur, los Estados Unidos. La alarma sigue a desarrollos inquietantes como el sorprendente secuestro del presidente venezolano Nicolás Maduro y las declaraciones provocativas del presidente estadounidense Donald Trump sobre adquirir Groenlandia. Una reciente columna del periódico canadiense Globe and Mail se ha vuelto viral, advirtiendo sobre una posible coerción militar de Estados Unidos contra Canadá, citando las reflexiones previas de Trump sobre hacer de Canadá el estado 51 como una posibilidad escalofriante. Escrita por Adam Gordon, un ex asesor de asuntos exteriores, y Thomas Homer-Dixon, un académico destacado, la columna sugiere que así como el derecho internacional no protegió a Venezuela, Canadá también podría ser vulnerable. Los escritores evocan el espectro de que Estados Unidos podría usar su poder militar para apoderarse de los ricos recursos petroleros de Canadá. Estos temores se ven agravados por acusaciones de interferencia política de Estados Unidos para fortalecer movimientos separatistas en Alberta, la provincia rica en petróleo de Canadá. Alegadamente, Jeffrey Rath, una de las figuras prominentes en el movimiento separatista de Alberta—que contempla unirse a los Estados Unidos—ha tenido conversaciones con funcionarios del Departamento de Estado de EEUU que simpatizan con su causa, aunque Rath ha mantenido sus identidades en secreto y el Departamento de Estado permanece callado. Los autores instan a Ottawa a dejar inequívocamente claro que cualquier infracción a la soberanía canadiense acarrearía enormes costos para Estados Unidos. Exhortan a Canadá a reforzar su servicio nacional, invertir en defensa nacional, formular una estrategia nacional robusta de drones y acelerar el desarrollo de industrias de defensa indígenas. Dominando estas tensiones está la presión económica que Trump ha aplicado persistentemente durante el último año, ilustrada por la imposición de aranceles de hasta un 35% sobre una amplia gama de productos canadienses, con amenazas de ampliar su alcance. La Administración de Trump ha justificado estas medidas alegando la explotación del comercio estadounidense por parte de Canadá. En un esfuerzo por enmendar las relaciones, el Primer Ministro canadiense Mark Carney ha retirado algunos aranceles retaliatorios instaurados por su predecesor y ha aumentado el gasto en defensa. A pesar de estos esfuerzos, muchos expertos advierten que tales concesiones pueden comprometer la soberanía de Canadá. Philippe Lagasse, un profesor de la Universidad de Carleton, expresa una advertencia tajante al hipotetizar que Canadá podría convertirse en un estado 'tributario' a la sombra de su poderoso vecino, insinuando una realidad ya en marcha: "¿Ya somos un estado vasallo y simplemente no lo admitimos a nosotros mismos?" pregunta provocativamente en un comentario a Bloomberg.