

En un importante gesto diplomático, India está preparada para levantar las restricciones existentes sobre las empresas chinas que licitan por contratos gubernamentales. Las restricciones se implementaron originalmente en 2020 tras una seria confrontación fronteriza entre India y China que incrementó las tensiones y resultó en medidas estrictas. Estas restricciones exigían autorizaciones adicionales para las empresas de países vecinos que participaban en los procesos de adquisición de India, afectando predominantemente a las firmas chinas. El Ministerio de Finanzas de India ha indicado el cambio de política como parte de una estrategia más amplia para reevaluar y mejorar las relaciones entre India y China. Esta decisión marca otro paso en una serie de esfuerzos diplomáticos para reparar y fortalecer lazos. Desde 2024, los compromisos diplomáticos entre las dos naciones se han intensificado, tomando pasos significativos hacia la resolución de disputas militares y fronterizas de larga data. El Primer Ministro Narendra Modi y el Presidente Xi Jinping han jugado roles fundamentales en este deshielo diplomático. Su reunión en los márgenes de la cumbre BRICS en octubre de 2024 lideró compromisos para reconciliar y fortalecer los intercambios económicos, culturales y turísticos. Las discusiones de seguimiento durante la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái en agosto de 2025 solidificaron aún más estos desarrollos. Paralelamente a las relaciones mejoradas, los vuelos directos entre India y China se reanudaron en octubre de 2025, y China facilitó los procedimientos de visado para los ciudadanos indios. Estos desarrollos redujeron significativamente las barreras de viaje y aceleraron los intercambios relacionados con negocios, con India correspondiendo al acortar los tiempos de procesamiento de visas para los profesionales chinos. Este afianzamiento de las relaciones ocurre en un contexto de legislación pendiente de EE. UU. que propone severas sanciones a Rusia. El proyecto de ley pretende dirigirse a las naciones que compran energía rusa, impactando indirectamente las decisiones de política económica de India y China. Pekín ha criticado estos movimientos, acusando a EE. UU. de intentar interrumpir su floreciente relación con India, ya que ambas naciones navegan por complejos paisajes geopolíticos.