

El presidente ucraniano Volodymyr Zelensky destacó la casi finalización de un acuerdo de seguridad crucial con Estados Unidos, tras conversaciones de alto nivel en París. Este acuerdo, considerado fundamental por Kyiv, tiene como objetivo proporcionar garantías legalmente vinculantes por parte de los aliados, disuadiendo así una posible agresión rusa en caso de un alto el fuego. Sin embargo, los detalles clave de estas garantías, junto con el marco y las estrategias de participación de una propuesta de fuerza de paz europea, siguen sin revelarse. Mientras Zelensky busca claridad sobre las garantías en caso de nuevas incursiones rusas después del acuerdo, se enfrenta a negociaciones desafiantes sobre disputas territoriales en la región de Donbás y la gestión de la central nuclear de Zaporizhzhia ocupada por Rusia. En un desarrollo separado, Ucrania está lidiando con cortes de energía generalizados tras una serie de ataques con misiles rusos que han apuntado a instalaciones energéticas en las regiones de Dnipropetrovsk y Zaporizhzhia. Estos ataques han dejado a aproximadamente 600,000 hogares sin electricidad. Borys Filatov, el alcalde de la ciudad de Dnipropetrovsk, declaró una emergencia nacional mientras las autoridades locales se esfuerzan por restaurar los servicios, priorizando los hospitales y extendiendo las vacaciones escolares en medio de la crisis. A pesar de estas interrupciones, Rusia continúa sus avances militares en las regiones en disputa, reclamando el control sobre otra aldea en Dnipropetrovsk, un territorio no reconocido como parte de las cinco regiones ucranianas previamente anexadas por Moscú. Los comentarios de Zelensky en las redes sociales subrayan la conclusión de que Rusia sigue firmemente comprometida con sus objetivos estratégicos, sin mostrar signos de reevaluar sus prioridades.