

A medida que 2026 se desarrolla, el panorama político global enfrenta pruebas críticas que pueden redefinir las dinámicas de poder y la estabilidad geopolítica. El año determinará el éxito de las ambiciones de política exterior de Donald Trump, que dependen de establecer una administración funcional en Gaza, una tarea complicada por la presencia debilitada pero persistente de Hamas y la continua negativa de Israel a tales arreglos. El segundo frente notable es Venezuela, donde la inversión política de Trump busca derrocar a Nicolás Maduro, un movimiento que, si tiene éxito, mejorará el estatus de Estados Unidos en América Latina y más allá. En Ucrania, la estrategia de Trump es más contenida, confiando en negociaciones informales y términos económicos favorables para potencialmente neutralizar tensiones geopolíticas de larga data. Para finales de año, la eficacia de este enfoque será más evidente. Estos desarrollos ocurren en un cronograma ajustado con las elecciones intermedias de EE.UU. en noviembre de 2026, lo que podría limitar la flexibilidad estratégica de Trump si el Congreso es menos cooperativo. Europa Occidental enfrenta un año de toma de decisiones cruciales, con el panorama político de Francia al borde de producir un nuevo líder centrista o de empoderar a Jordan Bardella, una figura que probablemente impulsará reformas importantes en la UE. Paralelamente, los problemas económicos de Alemania plantean riesgos para su coalición si no se abordan. El grupo BRICS navegará su conjunto de desafíos: la trayectoria de China antes del Congreso del Partido de 2027 y sus vínculos deteriorados con EE.UU. debido al armamento de Taiwán, la dinámica de relaciones de India moldeada por el surgimiento de un gobierno pro-chino en Bangladesh, y las elecciones presidenciales de Brasil, que podrían alterar su alineación con los BRICS si Bolsonaro vuelve al poder. A pesar del anhelo de algunos líderes por un retorno a normas internacionales predecibles, se espera que las políticas de Trump exacerben las tensiones globales existentes, advirtiendo sobre un aumento de la fragmentación geopolítica en lugar de un retorno a la estabilidad.