

En un sorprendente cambio de postura, el presidente Donald Trump ha invitado al presidente colombiano Gustavo Petro a la Casa Blanca tras una cordial conversación telefónica. Este movimiento marca un cambio dramático respecto a las recientes acusaciones de Trump de que el líder colombiano estaba involucrado en actividades de narcotráfico, lo que había contribuido a la tensión entre EE.UU. y Colombia. Según se informa, la conversación se centró en temas urgentes como el narcotráfico y la situación en Venezuela. Apenas unos días antes, Trump había insinuado que una acción militar podría estar sobre la mesa, alarmando a muchos con comentarios que sugerían que los problemas de Venezuela se reflejaban en Colombia. Acusó a Petro de fabricar y vender cocaína a EE.UU., lo que generó especulaciones sobre una posible intervención estadounidense. Estas afirmaciones fueron seguidas de sanciones contra Petro, su familia y un funcionario del gobierno debido a supuestos vínculos con el tráfico mundial de drogas. Petro respondió enérgicamente, reuniendo a miles de personas en el centro de Bogotá. Al dirigirse a los manifestantes, culpó a ciertos políticos colombianos con presuntos vínculos con el narcotráfico por proporcionar información engañosa a Trump, causando tensiones diplomáticas. Esta aclaración pública tenía como objetivo disipar las nociones de que el presidente de Colombia es una figura central en la industria de drogas ilícitas. Históricamente, Colombia ha sido un socio clave en las estrategias de lucha contra el narcotráfico de EE.UU., a pesar de ser el mayor productor de cocaína a nivel mundial. Washington y Bogotá han cooperado extensamente para combatir el narcotráfico, controlar las fuerzas rebeldes y fomentar el desarrollo económico en áreas rurales. Sin embargo, la relación se había deteriorado en los últimos meses, culminando en una reducción de la ayuda de EE.UU. y la inclusión de Colombia en una lista de naciones no cooperantes en los esfuerzos de aplicación de leyes antidrogas por primera vez en casi tres décadas. El acercamiento de Trump a Petro refleja un intento de recalibrar las relaciones diplomáticas, ya que Colombia sigue siendo un aliado crucial en la región. Ambos líderes se encuentran ahora en una encrucijada, con la posible reunión en la Casa Blanca ofreciendo una plataforma para abordar malentendidos y reforzar los lazos bilaterales.