

En su 50ª iteración, la 'Lista de Palabras Desterradas' anual de la Universidad Estatal del Lago Superior ilumina la evolución del lenguaje, destacando palabras y frases consideradas sobreutilizadas, mal aplicadas o carentes de sustancia. A la cabeza este año está '6-7', una frase que desconcertó y cautivó a muchos, especialmente al público de la generación Z. Con un aumento de su popularidad durante el verano, impulsado por la influencia enigmática de las redes sociales, su significado exacto sigue siendo un enigma: una mezcla de humor y broma interna que ni siquiera los usuarios que se autoproclaman así pueden descifrar completamente. El ejercicio anual, iniciado como una idea lúdica para la víspera de Año Nuevo en 1976, continúa atrayendo un interés significativo, registrando más de 1,400 envíos de todo el mundo, incluyendo entradas de países como Uzbekistán, Brasil y Japón. Junto a '6-7' hay términos como 'discret@', 'incentivar', 'regalo/regalado', y los familiares persistentes 'mi culpa' y 'comunicarse', ambos han aparecido en la lista en décadas pasadas. '6-7', la palabra del año de Dictionary.com, demuestra el peculiar dominio que los diálogos digitales tienen sobre el vocabulario moderno, a menudo llevando a términos ampliamente circulados pero apenas comprendidos. A medida que los números seis y siete se unen en el habla o la acción—como aficionados vitoreando un marcador del juego de baloncesto—resuenan a pesar de sus orígenes esquivos. El presidente de la Universidad Estatal del Lago Superior, David Travis, asocia estas formas lingüísticas efímeras con cambios comunicativos más amplios impulsados por la tecnología, donde el tono y el matiz a menudo sucumben ante una cultura centrada en el texto. Es este ecosistema el que engendra tendencias, convirtiendo expresiones efímeras en hitos culturales. Aunque '6-7' pueda desvanecerse pronto, como predice Travis, la lista provoca reflexiones más amplias sobre la naturaleza cíclica del lenguaje. Palabras como 'cocinado'—indicando la finalización—ganaron tracción este año, sin embargo, frases como 'al final del día' persisten indefinidamente. Alana Bobbitt y Jalen Brezzell, estudiantes universitarios y usuarios de estos términos en disputa, ejemplifican la brecha generacional en el uso del lenguaje. Para algunos, '6-7' y 'cocinado' inyectan diversión y frescura; para otros, su humor y utilidad son oscuros. Esta tradición de medio siglo de catalogar palabras continúa divirtiendo y comprometiendo a personas de todo el mundo, incluso cuando nos recuerda el flujo y reflujo perpetuo en nuestro paisaje lingüístico en constante evolución.