

En un giro dramático en los planes de viaje vacacionales, los pasajeros de Eurostar quedaron varados después de una gran falla de energía que causó retrasos significativos. Stephanie Letessier, que buscaba pasar un tranquilo Año Nuevo en París, se vio obligada a encontrar refugio temporal con amigos en Londres. Su situación epitomiza la interrupción que enfrentaron muchos: 'Se suponía que solo iba a volver para tener una tranquila Nochevieja en Francia,' lamentó Letessier, una profesional de una start-up de inteligencia artificial. Igualmente afectados fueron Laurence Duhamel y su madre, Roseline Edouard, cuyo viaje soñado a Londres se agrió mientras trataban de regresar rápidamente a París. Descubriendo el contratiempo solo en la estación, recurrieron a un viaje complicado que involucró vuelos a Ginebra y luego a París en tren, un desvío que les costó inesperadamente 800 euros. 'Tenemos ese dinero,' admitió Duhamel con resignación, 'Pero simplemente no queríamos gastarlo de esta manera.' En respuesta al fiasco, Eurostar se comprometió a aliviar la carga financiera de sus clientes ofreciendo reembolsos por estancias en hoteles limitadas a 150 libras esterlinas o 170 euros por noche. Además, prometieron cubrir los gastos de taxi hasta 50 libras o 60 euros y asignaciones diarias para comidas de hasta 35 libras o 40 euros por persona. Mientras la compañía intenta abordar las consecuencias de la falla de energía, los pasajeros afectados encuentran consuelo en estas compensaciones, incluso mientras lidian con los impactos más amplios de los retrasos en sus planes.