

Un anticipado ataque militar de Estados Unidos, coordinado con el gobierno nigeriano, supuestamente dirigido a campamentos de ISIS en el estado de Sokoto, ha dejado a la población local en confusión ya que no se reportaron bajas. La operación, que comenzó la noche de Navidad con al menos 12 misiles Tomahawk, provocó miedo en las aldeas cercanas. A pesar de las declaraciones de las autoridades nigerianas que anunciaban una misión exitosa, relatos de testigos oculares desde la aldea de Jabo describen una escena totalmente diferente, sin cuerpos ni destrucción. Residentes locales y periodistas presenciaron el aftermath del ataque, destacando un cráter en un campo como la única evidencia de un impacto. Un agricultor de Jabo expresó alivio ya que la explosión, aunque alarmante, dejó la aldea ilesa. Mientras tanto, funcionarios nigerianos aseguraron que las áreas atacadas eran conocidos escondites de insurgentes que usaban la región como paso desde el otro lado de la frontera. Estados Unidos afirmó que eliminaron a varios terroristas de ISIS, afirmación que fue debatida por los locales, quienes argumentan que su comunidad carece de antecedentes de afiliaciones terroristas. Un significativo lazo cultural entre los residentes de Jabo, que valoran la armonía religiosa, hace que las supuestas conexiones con ISIS sean inverosímiles. Observadores señalaron el clima de pequeños delitos en la región, pero lo distanciaron de actividades terroristas islamistas. Narrativas contradictorias giran en torno a la efectividad del ataque. El presidente del gobierno local, Isa Salihu, reconoció la presencia histórica de insurgentes, pero admitió que se están haciendo esfuerzos continuos para verificar los efectos reales de la reciente operación. Expertos en seguridad dentro de Nigeria subrayan el propósito estratégico del ataque, afirmando que interrumpió reuniones de alto nivel de terroristas, a pesar de la esquiva verificación de bajas. AFRICOM continúa evaluando el resultado de su misión, mientras que el diálogo democrático alimentado por los medios y relatos locales sigue vibrante. Se espera una mayor clarificación para resolver la disputa sobre el éxito táctico de la operación y sus efectos colaterales en el norte de Nigeria.