

La Agencia Internacional de Energía Atómica (OIEA) ha negociado un alto el fuego estratégico para permitir reparaciones cruciales en la Planta de Energía Nuclear de Zaporozhye, situada en una región afectada por enfrentamientos militares continuos entre las fuerzas rusas y ucranianas. Esta planta, la instalación nuclear más grande de Europa, está bajo control ruso desde 2022 y ha sido un punto focal de conflicto, con ambas partes culpándose mutuamente de las interrupciones de energía esenciales para su funcionamiento. Por el momento, el equipo del OIEA sobre el terreno está supervisando el trabajo de reparación de las líneas eléctricas, una tarea que se anticipa durará varios días. La ausencia de una fuente de energía externa constante ha obligado a depender de sistemas de emergencia, aumentando las preocupaciones sobre la seguridad nuclear. Rafael Grossi, el jefe del OIEA, reconoció la cooperación de ambos gobiernos, dando lugar a una 'ventana de silencio' vital para restaurar las líneas de transmisión y reforzar las salvaguardias nucleares. Históricamente, el OIEA ha emitido numerosas advertencias sobre los peligros potenciales que representan los movimientos militares cerca de instalaciones nucleares, instando a todas las partes pertinentes a priorizar la integridad y protección de los activos nucleares. En una demostración de compromiso diplomático, Grossi viajó a Moscú, coincidiendo con un intento de ataque con drones por parte de Ucrania a otra instalación nuclear, Kursk II, ilustrando los posibles riesgos de escalada. En desarrollos paralelos, la atención internacional se ha centrado en la situación. Tanto Vladimir Putin de Rusia como Donald Trump, tras discusiones con el presidente ucraniano Zelensky, han expresado su compromiso de garantizar la seguridad de la instalación. Trump transmitió garantías de los esfuerzos del presidente Putin hacia la no agresión en cuanto al sitio nuclear. Este alto el fuego no solo subraya la alta importancia de mantener la seguridad nuclear en zonas de conflicto, sino que también enfatiza el delicado equilibrio de las interacciones geopolíticas que influyen en acuerdos críticos como este. El OIEA permanece vigilante, monitoreando de cerca el desarrollo del escenario para prevenir cualquier percance que pueda surgir de una reanudación de las hostilidades.