

En un trágico incidente el día de Navidad, Cody Wayne Adams, de 33 años, de Oklahoma, fue acusado de homicidio involuntario en primer grado tras el tiroteo fatal de Sandra Phelps, una anciana que estaba sentada en su porche. La tragedia se desató cuando Adams practicaba tiro al blanco en su patio trasero, supuestamente usando una pistola Glock 45. Las autoridades respondieron a los informes de un herido por disparo y descubrieron que Phelps había recibido un balazo, primero en el brazo y luego en el pecho, lo que llevó a su muerte inmediata. Los testigos informaron haber escuchado varias ráfagas de disparos en la zona y señalaron que Phelps había mencionado que alguien posiblemente estaba usando un arma nueva para Navidad justo antes de ser alcanzada. Los investigadores resaltaron la peligrosa falta de precauciones de seguridad, señalando que Adams disparaba hacia el suelo, pero sin ninguna barrera para evitar que las balas salieran de su propiedad. La investigación reveló casquillos gastados esparcidos por el patio de Adams y las luces policiales de la residencia de Phelps eran visibles desde la ubicación de Adams. Se encontró un azulejo de cerámica roto cerca de la trayectoria de los disparos, lo que indica una entrada en ángulo alto consistente con las heridas de Phelps. Adams, según se informa, se mostró emocional y arrepentido al enterarse de la muerte de Phelps, admitiendo durante las entrevistas policiales que disparó en la dirección que llevó al incidente mortal. Acusado de homicidio involuntario en primer grado, Adams fue llevado a la corte donde se fijó una fianza de $100,000. Está programado para comparecer en una audiencia preliminar el 26 de febrero mientras la comunidad lidia con esta tragedia evitable.