

En un movimiento significativo, el Ministerio de Defensa de Japón ha anunciado una suspensión de 2,5 meses a Kawasaki Heavy Industries tras el descubrimiento de mala conducta extensiva durante las inspecciones de generadores diésel de submarinos. Según se informó el 26 de diciembre, esta sanción impide a la compañía participar en contratos gubernamentales designados hasta el 11 de marzo de 2026, reflejando un intenso escrutinio sobre las prácticas de control de calidad del sector defensa. Las investigaciones revelaron procedimientos de inspección irregulares donde numerosos motores no cumplían con las normas de consumo de combustible, aunque supuestamente no pusieron en peligro la seguridad o el rendimiento. Tales repercusiones esclarecen la gravedad de esta acción administrativa, un precedente histórico al penalizar a contratistas de defensa japoneses importantes en los últimos años. En una correspondencia pública oficial, el presidente de Kawasaki Heavy Industries, Yasuhiko Hashimoto, expresó un profundo pesar y afirmó el compromiso sincero de la compañía por rectificar brechas en los procedimientos y renovar la confianza de los interesados. Añadiendo capas a esta controversia, el Ministerio descubrió transacciones financieras ilícitas entre Kawasaki Heavy Industries y sus subcontratistas vinculadas a contratos de mantenimiento de submarinos. Supuestamente, los fondos ilícitos fueron utilizados por el personal de Kawasaki para ofrecer regalos personales al personal de la Fuerza de Autodefensa Marítima de Japón, incluyendo lujos no esenciales como consolas de videojuegos, equipos de golf y relojes premium. Es de destacar que 11 miembros del servicio enfrentaron medidas disciplinarias debido a su participación en el escándalo, con artículos valorados entre ¥10,000 y ¥400,000, sumando un total de ¥1.16 millones ($7,800). Posteriormente, se llevaron a cabo acciones disciplinarias, incluyendo suspensiones y recortes salariales para el personal implicado. Entre los penalizados se encontraban tres figuras de supervisión que supervisaban los contratos de construcción naval, uno de los cuales, un miembro sénior alistado estacionado en la Instalación de Reparación y Abastecimiento de Barcos de Kure, recibió una suspensión de 15 días por aceptar regalos personales mientras servía a bordo de submarinos y continuar tales prácticas al pasar a un rol de supervisión. Dos supervisores adicionales en sus cincuentas fueron sometidos a suspensiones de cinco días. Los ocho miembros que enfrentaron reducciones salariales incluían miembros actuales y anteriores de la tripulación de submarinos con penas que iban de una sexta a una quinta parte de reducción en los salarios mensuales. La investigación más amplia, que inicialmente identificó a 13 personas involucradas, se redujo a 11 tras delinear artículos no entrelazados con deberes oficiales. Este escándalo subraya un momento crítico en la contratación de defensa, impulsando una serie de reformas destinadas a fortalecer la transparencia y la responsabilidad.