

En lo que podría considerarse un revés significativo para la incursión del Presidente Trump en la organización de eventos, los Kennedy Center Honors se emitieron a su audiencia más baja registrada en CBS, con solo 2.65 millones de espectadores sintonizando. Esto marca una caída precipitada del 35% con respecto al año anterior, que atrajo a 4.1 millones de espectadores. Muchos factores contribuyeron a esta disminución, pero la diferencia más notable este año fue que Trump tomó el mando como anfitrión del evento. Es destacable que, tradicionalmente, el Presidente de los Estados Unidos no desempeña un papel de anfitrión en tales eventos, lo que señala el enfoque único de Trump, aunque tal vez no se traduzca efectivamente en un mayor índice de audiencia. El momento de la emisión podría no haber ayudado. Al transmitirse un martes por la noche, apenas dos días antes de Navidad, durante una temporada festiva agitada, podría significar que la audiencia potencial estaba distraída con los preparativos festivos. Además, el hecho de que el programa se grabara anteriormente el 7 de diciembre y solo se emitiera el 23 de diciembre, podría haber disminuido la emoción y la inmediatez. El Presidente Trump, conocido por su fijación con las calificaciones y la recepción pública, había presumido previamente sobre el atractivo de su aparición, afirmando un gran interés tanto por parte de la junta del Kennedy Center como del pueblo estadounidense. Incluso declaró en las redes sociales que, si su papel como anfitrión era bien recibido, podría abandonar sus deberes presidenciales para asumir un papel a tiempo completo como maestro de ceremonias. Estas últimas cifras de Nielsen sugieren que tal cambio de carrera es improbable. Las decepcionantes cifras de audiencia implican que el futuro de Trump seguirá centrado en las tareas políticas en lugar de tomar el centro del escenario en la industria del entretenimiento.