

En una conmovedora homilía de la Misa de Nochebuena, el Papa Leo instó a los fieles a ver la Navidad como un recordatorio de nuestra fragilidad compartida y a responder con compasión en lugar de indiferencia. Aclaró que la paz ya está entre nosotros, pero a menudo se pasa por alto en medio del sufrimiento. Reflexionando sobre los aspectos silenciosos y vulnerables del nacimiento divino, conectó esto con las luchas humanas actuales, haciendo referencia a aquellos que viven en zonas de guerra, refugiados sin refugio y personas desplazadas en todo el mundo. Llamó la atención sobre los jóvenes reclutados en la guerra, destacando los efectos devastadores en su bienestar mental y moral. Criticando las narrativas distorsionadas que justifican el conflicto, subrayó la urgencia de escuchar el sufrimiento ajeno para facilitar una paz genuina. A lo largo de la homilía, habló de que la paz comienza cuando permitimos que el sufrimiento de otros desestabilice nuestras creencias cómodas. Al terminar la Misa, abogó por el diálogo sobre la dominación, advirtiendo contra una fe insular y exhortando a la Iglesia a involucrarse con las luchas humanas más amplias. El enfoque del Papa Leo en las crisis humanitarias, particularmente el costo humano del conflicto y la falta de hogar, sigue siendo un tema central de su papado. Su mensaje de Navidad reiteró llamados a la humildad, la comunicación y la acción, profundizando el compromiso de abordar las injusticias globales con compasión.