

En una exhibición emocionante aunque decepcionante, el último juego marcó una elección estratégica controvertida por parte de los Buccaneers. El equipo enfrentó críticas tras optar repetidamente por correr el balón por el centro contra una formidable defensa de los Panthers que cuenta con el tackle defensivo Derrick Brown, a pesar de ser superados y contando con los suplentes Dan Feeney y Mike Jordan en roles cruciales de la línea ofensiva. Esta decisión fue particularmente desconcertante dada la evidente baja actuación del corredor Ke'Shawn Vaughn, quien ha promediado solo 3.68 yardas por acarreo desde su regreso, una estadística aún más evidente por su incapacidad para superar las cuatro yardas por acarreo en cualquier partido esta temporada. En contraste, otros corredores como Rachaad White presentaron un promedio más impresionante de 6.57 yardas por acarreo durante el mismo período, aunque con menos oportunidades, y Sean Tucker, haciendo contribuciones notables en la zona roja al anotar en tres juegos consecutivos. Sin embargo, Todd Bowles, entrenador en jefe de los Buccaneers, defendió su estrategia de juego. Después del partido, señaló que su enfoque en el juego era manejar el reloj en lugar de dominar en el marcador. Bowles afirmó con confianza: "Estadísticamente, correr más de 30 veces por partido generalmente funciona a nuestro favor. Y aunque tuvimos más oportunidades de correr, nuestro objetivo fue controlar la posesión y el reloj." Sin embargo, este enfoque en retener la posesión resultó fútil sin traducirlo en puntos suficientes en el tablero. El debate se intensifica, especialmente dado que el mariscal de campo Baker Mayfield, junto con sus habilidosos receptores, representa el pilar de la fortaleza ofensiva. Los críticos argumentan que los Bucs deberían haber utilizado más vigorosamente las habilidades de pase de Mayfield, confiando en la fortaleza ofensiva central del equipo para lidiar con las crecientes derrotas esta temporada. Mayfield, aunque inconsistente, permaneció como el pilar fundamental del equipo, criticado pero perdurando. Con la temporada tambaleándose al borde, la realidad de que sus aspiraciones de playoffs se están desvaneciendo rápidamente los eclipsa. Aunque aún persiste una delgada esperanza si logran asegurar sus partidos restantes, el consenso es cada vez más pesimista sobre sus perspectivas si logran ingresar a la etapa de playoffs. La incapacidad de los Bucs de desatar su potencial en el campo deja a los fanáticos y analistas especulando sobre futuros cambios tácticos que deben realizarse para salvar cualquier oportunidad restante de auténtico éxito esta temporada.