

El vicepresidente JD Vance ha condenado abiertamente comentarios despectivos hechos sobre su esposa, Usha Vance. En una reciente entrevista con UnHerd, Vance lanzó una advertencia clara a quienes cruzan líneas personales, diciendo: 'Cualquiera que ataque a mi esposa, ya sea que su nombre sea Jen Psaki o Nick Fuentes, puede comerse una m**rda.' Esta declaración subraya el profundo compromiso personal del vicepresidente de defender a su familia en medio de la turbulencia política. Dirigiéndose a Nick Fuentes, Vance criticó sus comentarios con carga racial, como llamar a Usha un 'Jeet,' indicativo de su herencia india. Vance describió estos ataques como no solo ofensivos sino destructivos para un discurso político genuino. Estas declaraciones públicas de Fuentes han llevado a Vance a expresar su opinión más contundentemente desde que alcanzó un cargo nacional. La controversia, según Vance, pone de relieve un problema más amplio prevalente a través de límites políticos e ideológicos. Vance afirma firmemente que las identidades raciales o religiosas no deberían usarse contra quienes nunca buscaron vidas políticas públicas, enfatizando que este es un asunto moral más allá de líneas partidarias. Además, Vance abordó los comentarios de Jen Psaki, quien especuló sobre el estado mental de Usha Vance, diciendo: '¿Estás bien? Por favor, parpadea cuatro veces. Ven aquí. Te salvaremos.' Vance y sus seguidores criticaron los comentarios como condescendientes, reduciendo a Usha a una mera espectadora narrativa política. Usha Vance, una abogada educada en Yale y ex secretaria judicial, elige una vida de bajo perfil, enfocándose en la familia mientras JD Vance se involucra en la política nacional. Vance la acredita como crucial para la estabilidad familiar en medio de las presiones de una carrera política. Este tema resuena más allá de Washington, tocando una preocupación pública generalizada sobre ataques políticos cada vez más personales. Mientras JD Vance llama a que las discusiones se concentren en políticas, busca establecer un límite alrededor de la familia, instando a que las críticas políticas se mantengan enfocadas únicamente en su historial y decisiones, no en su vida personal o familiar. Su postura encarna a un cónyuge protector en lugar de un político que busca titulares.