

Los Baltimore Ravens están celebrando una victoria significativa de 24-0 sobre los Cincinnati Bengals, un triunfo crucial que sostiene sus aspiraciones de llegar a los playoffs. A pesar de este triunfo, la narrativa que rodea las capacidades ofensivas del equipo sigue nublada con escepticismo. Central a estas preocupaciones está el papel de Lamar Jackson, el mariscal de campo principal de los Ravens y antiguo MVP, cuyo desempeño ha sido decepcionante desde que se recuperó de una reciente lesión de isquiotibiales. Anteriormente conocido por su juego dinámico y electrizante, Jackson parece estar luchando por recuperar el ritmo y la explosividad que han definido su carrera. Problemas de Desempeño de Lamar Después de la lesión, el regreso de Lamar Jackson puede describirse mejor como una sombra de su antigua excelencia. La destreza defensiva que los equipos rivales una vez temieron parece disminuida, dejando a la ofensiva de los Ravens luchando por redescubrir su identidad. Durante estas semanas desafiantes, las estadísticas hablan por sí mismas. El juego terrestre de Jackson, una vez insuperable, ha sido mediocre, superando la marca de las 40 yardas solo una vez desde su regreso, notablemente durante un exigente partido contra los Steelers. A sus problemas se suman los efectos persistentes de múltiples lesiones menores que han disminuido aún más su rendimiento. Además, los problemas de Jackson se extienden a su precisión en el juego de pase, donde claramente tiene dificultades para completar sus lecturas y mantener la eficiencia. En sus últimos siete juegos, su tasa de pases completos ha caído a un 60.5%, una caída notable desde su promedio de carrera de 64.8%. Esta falta de poder ofensivo se subraya con sus estadísticas desde su regreso: ocho touchdowns por pase emparejados con cinco intercepciones. Estos números, combinados con sus desafíos tanto en el juego terrestre como en el de pase, resaltan el papel crítico que juega Jackson en las carencias ofensivas de los Ravens. Sin sus distintivas demostraciones sobrehumanas, la máquina ofensiva del equipo falla peligrosamente. La trayectoria actual de Jackson ilustra la magnitud de su impacto en la capacidad de los Ravens para reencender su chispa ofensiva.