

En una denuncia acalorada, Venezuela ha criticado ferozmente a Estados Unidos por incautar un petrolero frente a sus costas, denunciándolo como un 'acto de piratería' dentro de lo que Caracas afirma es una agenda más amplia para desestabilizar y derrocar al gobierno venezolano. Este incidente, descrito por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Venezuela como 'robo y secuestro', refleja el aumento de las tensiones a medida que EE. UU. intensifica las acciones contra las exportaciones de petróleo venezolano. El Ministerio de Relaciones Exteriores de Venezuela emitió el sábado una declaración mordaz, acusando a EE. UU. de ejecutar la 'desaparición forzada' de la tripulación del petrolero en aguas internacionales. Caracas presentó este evento como indicativo de un supuesto 'modelo colonialista' que supuestamente está siendo impuesto por Washington, destinado a mermar la soberanía de Venezuela y sus vastas reservas energéticas. Venezuela ha prometido emprender acciones legales, buscando justicia a través del Consejo de Seguridad de la ONU y otros organismos internacionales. El incidente sigue a una operación militar estadounidense anunciada por la Secretaria de Seguridad Nacional Kristi Noem, quien declaró que la maniobra antes del amanecer fue parte de la aplicación de restricciones sobre las exportaciones de petróleo venezolano. Este desarrollo es una faceta de las sanciones más amplias escaladas por el Presidente Donald Trump, quien recientemente promulgó un bloqueo total de los buques 'sancionados' que atracan o salen de puertos venezolanos. El presidente Nicolás Maduro, reiterando sus acusaciones de larga data contra EE. UU., alega que el objetivo final de Washington es el establecimiento de un 'gobierno títere' en Venezuela, que renunciaría al control sobre su constitución y recursos. Maduro califica estas medidas de EE. UU. como 'tácticas corsarias' y las denuncia como una forma de 'diplomacia de barbarie'. Trump ha asociado previamente estas tensiones con las reservas de petróleo de Venezuela, alegando que la nación 'robó' activos energéticos estadounidenses. Advirtió ominosamente que, a menos que Caracas cumpla, enfrentará 'la mayor armada jamás reunida en la historia de Sudamérica.' Este drama internacional en desarrollo ha captado la atención de potencias mundiales como Rusia y China, quienes advierten que el aumento militar de EE. UU. y las recurrentes incautaciones de embarcaciones podrían provocar inestabilidad más allá de la región. Moscú y Pekín abogan por la moderación y un renovado compromiso con el derecho internacional, instando a todas las partes a reconsiderar acciones que puedan intensificar aún más una situación ya volátil.