

19 de diciembre de 2025—En un angustioso llamado a la acción, grupos de defensa internacionales y locales están presionando a las autoridades guatemaltecas para que investiguen rápida y exhaustivamente el asesinato del periodista Jorge Agustín Zapeta Aguilar. Zapeta, de 56 años, conocido por su audaz periodismo y compromiso comunitario, fue hallado muerto el 16 de diciembre en la remota área de El Aguacatal, ubicada en el municipio de San Pablo Jocopilas en el departamento de Suchitepéquez. Su desaparición, reportada solo días antes del espantoso descubrimiento, ha provocado conmoción en las comunidades periodísticas tanto dentro como fuera de Guatemala, subrayando los peligros que enfrentan aquellos que se atreven a informar la verdad. Asociaciones de prensa como el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ) han enfatizado la urgencia de una investigación transparente, expresando temores de que el asesinato de Zapeta pudiera estar vinculado a su ferviente defensa de la libertad de expresión a través de su plataforma de televisión regional 'Libertad de Expresión'. La respuesta inmediata de las entidades de seguridad guatemaltecas, compuestas por los fiscales del Ministerio Público y la Policía Nacional Civil, ha sido recibida con llamados a la diligencia y sinceridad. Los exámenes forenses iniciales sugieren que Zapeta murió a causa de un trauma por objeto contundente en el pecho, intensificando los debates sobre si esto fue un intento de silenciarle deliberadamente. Cristina Zahar, coordinadora del programa para América Latina del CPJ, expresó la grave preocupación de la organización: 'Ataques como estos contra periodistas no solo ponen en peligro vidas sino que también amenazan el mismo tejido de la democracia local y el derecho del público a una ciudadanía informada.' Los familiares de Zapeta, tal como destacó la Asociación de Periodistas de Guatemala, han revelado que él había estado recibiendo amenazas en las semanas previas a su desaparición. Aunque estas afirmaciones no han sido verificadas por canales oficiales, pintan un retrato escalofriante de las presiones que enfrentan los periodistas en la región. Esta violencia sin sentido marca la segunda pérdida de un periodista en Guatemala en 2025, proyectando una sombra oscura tras el asesinato de Ismael Alonzo González en marzo. Ambas tragedias señalan una alarmante tendencia de violencia contra periodistas en la nación, exigiendo atención urgente y resolución por parte de las autoridades para hacer justicia y salvaguardar la libertad de prensa.