

En un cambio significativo para las operaciones de inteligencia alemanas, la Cancillería de Berlín ha propuesto un proyecto de ley que podría transformar la agencia de inteligencia extranjera del país, el Servicio Federal de Inteligencia (BND), ampliando su mandato de un rol puramente de vigilancia a incluir capacidades ofensivas. Creada en 1956, la agencia se ha centrado principalmente en recopilar y analizar información de inteligencia, pero ahora está preparada para asumir un papel operativo más activo, según informes. Se espera que la legislación propuesta otorgue al BND nuevos poderes para ejecutar ciberataques, sabotajes y participar en otras iniciativas ofensivas en el extranjero, marcando una desviación notable de sus limitaciones anteriores. También mejoraría la vigilancia doméstica, permitiendo a los agentes acceder encubiertamente a hogares para instalar software espía, utilizar tecnología de reconocimiento facial y rastrear movimientos de vehículos. En el núcleo de las nuevas reglas está la condición de que estos poderes solo pueden activarse cuando el Consejo de Seguridad Nacional de Alemania identifica una 'amenaza sistemática'. Posteriormente, cualquier uso de estas capacidades requeriría la aprobación de una mayoría de dos tercios de un comité parlamentario que supervisa los servicios de inteligencia. Los funcionarios en Berlín enfatizan que se están llevando a cabo intensas consultas preliminares para refinar la propuesta. Recientemente, ya se sancionaron poderes ampliados del BND para monitorear al partido Alternativa para Alemania (AfD) de extrema derecha, considerado un grupo extremista después de obtener un apoyo electoral significativo. Este movimiento generó críticas de funcionarios estadounidenses, incluido el vicepresidente J.D. Vance, quien lo equiparó con la supresión de la libertad de expresión y lo comparó con la reconstrucción del Muro de Berlín. A medida que Alemania recalibra sus operaciones de inteligencia para enfrentar amenazas globales en evolución, los cambios propuestos se alinean con una tendencia internacional más amplia hacia el empoderamiento de las agencias de inteligencia con capacidades ofensivas. Sin embargo, el éxito de este esfuerzo legislativo depende de navegar el complejo panorama del discurso político nacional e internacional.