

El movimiento de protesta, conocido como 'No Sleep,' ha surgido como un formidable desafío para los agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en California. Los activistas apuntan a los hoteles que alojan a agentes de ICE, con el objetivo de obstaculizar sus operaciones al interrumpir sus rutinas nocturnas. El organizador Jamie Newcomb destaca la efectividad de estas protestas, señalando un cambio significativo en la forma en que los agentes navegan por sus ubicaciones para evitar ser detectados. 'Los ajustes que hacen son victorias para nosotros,' afirma Newcomb, enfatizando que cualquier desaceleración en las operaciones de ICE puede retrasar o prevenir la separación de familias. La iniciativa No Sleep comenzó en junio y se expandió rápidamente por todo el condado de Los Ángeles, afectando hoteles en ciudades como Burbank, Pasadena y Long Beach, entre otras. Los manifestantes se reúnen fuera de estos hoteles por la noche, creando una perturbación notable que se extiende hasta las primeras horas de la mañana. Las protestas no solo apuntan a los agentes, sino que también envían un mensaje a los huéspedes de los hoteles, quienes experimentan de primera mano las consecuencias de alojar a empleados de ICE. Sophia Aguilar, una apasionada latina de 24 años, relata su compromiso con el movimiento, impulsado por la presencia de ICE en su comunidad. 'No podía quedarme al margen,' dice Aguilar, recordando su mes de protestas a lo largo de varias partes de Los Ángeles con su novio. A pesar de las preocupaciones planteadas sobre incomodar a los clientes del hotel, Aguilar y sus compañeros manifestantes permanecen firmes, creyendo que el malestar sirve a un propósito mayor al generar conciencia y aplicar presión a los agentes. La reacción contra las actividades de ICE continúa ganando impulso a medida que más miembros de la comunidad se unen a la causa, impulsados por historias personales de seres queridos afectados por la aplicación de leyes de inmigración. Las protestas sirven no solo como una forma de resistencia, sino también como un faro de solidaridad, llamando la atención sobre la conversación nacional sobre políticas y prácticas de inmigración.