

Un estudio exhaustivo realizado por la Universidad de Wageningen y el centro de investigación en los Países Bajos ha proporcionado revelaciones perspicaces sobre la gestión de residuos en Europa. Publicado en la prestigiosa revista Environmental Science & Technology, la investigación mide el viaje de los residuos plásticos dentro del continente y su destino final. Según los hallazgos, solo un 0.6% de los residuos plásticos logra viajar a través de los sistemas fluviales para asentarse en las desembocaduras de los ríos en Europa. Alarmantemente, un asombroso 93% de dichos residuos permanece atrapado en tierra, mientras que aproximadamente un 6% continúa existiendo dentro de las redes fluviales. Destacando datos de 2015, el estudio menciona que alrededor de 3.55 millones de toneladas de plástico fueron introducidas en el medio ambiente en Europa únicamente en ese año. Sorprendentemente, solo unas 20,000 toneladas llegaron al mar, subrayando una crítica interceptación de residuos antes de que pudieran contribuir a la contaminación marina. El informe enfatiza la importancia de ampliar el alcance de las estrategias de gestión de residuos plásticos para no solo centrarse en disuadir a los plásticos de llegar al mar, sino también en examinar su reducción dentro de los sistemas fluviales. El daño ambiental relacionado con los residuos plásticos no es nuevo, sin embargo, la investigación muestra cómo porciones significativas de estos plásticos son interceptadas por depósitos terrestres y fluviales ya existentes: el plástico se asienta en entornos más locales y controlados en lugar de aumentar exponencialmente la contaminación plástica marina global. La exhaustividad de la investigación realizada identifica además la urgencia necesaria para gestionar mejor los residuos en tierra y mejorar la dinámica de los sistemas fluviales para capturar y reciclar los residuos plásticos. De manera similar, el informe destacó cómo la recolección de residuos localizados podría servir para reducir enormemente el potencial de desperdicio que se derrama en el vasto ecosistema marino. La profesora Miranda Stiborran, la investigadora principal, comentó que el enfoque actual para abordar la contaminación marina global es digno de mención pero ineficaz hasta que las medidas también aborden los residuos plásticos retenidos en los entornos terrestres y fluviales. Crucialmente, los hallazgos apuntan hacia un camino prometedor para mejorar las prácticas de gestión de residuos que ayuden a reducir el ingreso total de plástico en los cuerpos de agua, desde su origen.