

En los Estados Unidos, las ciudades costeras están lidiando con las consecuencias de mareas extraordinarias significativas que impactan tanto las costas del Pacífico como del Atlántico. El fenómeno natural, intensificado por la luna llena de este mes y otras interacciones climáticas, ha provocado que el agua del mar sobrepase las defensas costeras, inundando calles y dejando hogares anegados desde California hasta las Carolinas. En California, el efecto del super El Niño ha elevado aún más la temperatura del océano, contribuyendo a un aumento del nivel del mar mientras las ondas Kelvin, caracterizadas por pulsos de agua caliente, agravan la situación. Esto ha establecido nuevos récords de marea alta en varias localidades californianas, incluyendo Santa Bárbara y San Diego. Residentes y empresas se encuentran en terrenos desconocidos, con relatos de testigos como el de Stacey Frederick de Huntington Beach narrando inundaciones sin precedentes, con agua hasta la rodilla, a lo largo de la famosa Pacific Coast Highway. Mientras tanto, la costa atlántica de Florida enfrenta sus propios desafíos. Una mezcla de sistemas de alta presión atmosférica y una actividad tropical mínima ha llevado a fuertes aumentos de marea, con lugares como Fort Lauderdale navegando condiciones difíciles durante grandes eventos. Notablemente, Virginia Key en Miami ha registrado una de sus mareas extraordinarias más altas, recordando los desafíos enfrentados incluso fuera de las condiciones de huracanes. Las comunidades están en alerta, con las áreas costeras de Carolina del Sur y Carolina del Norte también bajo vigilancia por corrientes de resaca y más inundaciones en las calles. Los expertos aconsejan precaución durante el fin de semana debido al fuerte oleaje y las condiciones de playa turbulentas, marcando un evento excepcionalmente severo e histórico para las mareas extraordinarias en las regiones afectadas.