

En 2026, las acciones de AMD han experimentado un impresionante aumento del 120%, un testimonio de su salto agresivo en el ámbito tecnológico impulsado por la IA. A pesar de la sombra proyectada por su competidor Nvidia, AMD ha esculpido un nicho con sus servicios de centro de datos que muestran un aumento significativo del 107% en ingresos anualmente. Este repunte, sin embargo, se debe en parte a la dinámica del mercado derivada de las restricciones temporales de exportación de chips de IA a China en 2025, alterando así la verdadera imagen de crecimiento de la empresa. Los planes agresivos de la empresa, presentados el año pasado, apuntan a lograr una tasa de crecimiento anual compuesta (CAGR) del 35% en un período de tres a cinco años, dependiendo del éxito de las ventas de centros de datos que se espera crezcan un 80% anualmente. El alentador crecimiento en el segundo trimestre puede sugerir que está en camino, pero la volatilidad en estos mercados hace que estas proyecciones futuras sean inciertas. A pesar de estos planes prometedores, la valoración actual de AMD es impresionante. Cotizar a 120 veces sus ganancias es significativamente más alto que Nvidia, que se sitúa en 30 veces las ganancias, lo que genera escepticismo sobre el precio de las acciones de AMD. De cara a 2028, incluso si AMD alcanza su objetivo de ingresos de $87,500 millones y se alinea con una proporción P/E más realista de 30, su capitalización de mercado podría indicar una caída por debajo de su nivel actual de $768,000 millones. Dadas estas dinámicas, los posibles inversores deberían proceder con cautela. Si AMD se mantiene en su trayectoria de crecimiento sin la correspondiente reevaluación de mercado de la proporción P/E de sus acciones, invertir $10,000 hoy podría rendir menos para 2028. Las esperanzas puestas en el crecimiento futuro de AMD parecen ya estar incluidas en el precio actual de sus acciones, sugiriendo que el mercado podría no recompensar estos beneficios anticipados.