

A medida que Rusia amplía sus restricciones a las importaciones, Armenia enfrenta posibles repercusiones económicas, especialmente en su sector exportador, que constituye aproximadamente el 2% de su PIB. La medida de Rusia involucra una amplia gama de bienes armenios, incluidos productos agrícolas como flores, vegetales y pescado, así como alimentos y bebidas, y refleja preocupaciones persistentes sobre las normas fitosanitarias. S&P Global Ratings destaca el riesgo para Armenia, señalando que los mercados rusos representan una abrumadora mayoría del 80-98% de las exportaciones de ciertos productos afectados, subrayando la significativa dependencia de Armenia de un solo mercado. A pesar de los esfuerzos de Armenia por diversificar su alcance exportador, incluida la mirada hacia la UE, estas medidas solo pueden proporcionar alivio parcial y de corta duración. La presión sobre Armenia podría alcanzar su punto máximo durante las temporadas de cosecha de verano-otoño, tensando sus agroindustrias, ingresos rurales y ingresos por exportaciones. No obstante, la diversificación de las exportaciones y un sólido sector turístico proyectado para seguir creciendo, descrito por expertos, podría mejorar un poco la situación. Los turistas aumentaron en casi un 15% en la primera mitad del año, predominantemente de Rusia, Georgia e Irán, prometiendo mayores ingresos fiscales y apoyo al sector. Las previsiones a mediano plazo sugieren leves mejoras en los déficits comerciales, supeditadas al éxito en la diversificación de mercados y el crecimiento persistente del turismo, proyectado para ayudar a reducir los déficits en cuenta corriente en los próximos años, pudiendo disminuirlos a alrededor del 6% del PIB a medida que la demanda interna se normalice.