

Situada a 21 millas de la costa de São Paulo, Brasil, se encuentra Ilha da Queimada Grande, conocida popularmente como la Isla de las Serpientes. Esta pequeña pero peligrosa franja de tierra es famosa por albergar miles de víboras de cabeza dorada, una especie altamente venenosa que no se encuentra en ningún otro lugar del mundo. Aisladas durante milenios, estas serpientes han convertido la isla en su formidable fortaleza. En alguna ocasión, los humanos intentaron colonizarla, incluso llegaron a quemar extensiones de su densa vegetación en intentos fútiles de establecerse. A principios del 1900, los fareros residieron allí hasta que el faro fue automatizado, pero no fueron los infames reptiles los que los alejaron. Sin la presencia humana, las serpientes prosperaron, consolidando la reputación de Ilha da Queimada Grande como un refugio letal de serpientes. Hoy en día, los únicos visitantes ocasionales de la isla son investigadores interesados en estudiar su biodiversidad única y los marineros de la Armada brasileña encargados de mantener el faro automatizado. Para los turistas, sin embargo, la isla sigue siendo inalcanzable, un paraíso peligroso dejado a sus regentes serpientes, admirado solo desde la distancia.