

En una emocionante demostración de fuerza y estrategia, Katarzyna Niewiadoma-Phinney ha tomado el control del Tour de Francia Femenino al asegurar una notable victoria en Mont Ventoux. Con solo dos etapas restantes, arrebató el maillot amarillo a Marlen Reusser, cruzando la línea de meta con una mezcla de agotamiento y júbilo. La empinada subida resultó crucial, ya que Niewiadoma-Phinney se distanció de sus rivales más cercanas, Demi Vollering y Reusser, dejándolas atrás en su estela. En un momento emotivo, se conmovió hasta las lágrimas al ponerse el maillot de líder, un hito significativo para la campeona de 2024 que había ganado previamente el Tour sin victorias de etapa. "Me sentí abrumada cuando vi a mis padres animándome desde el borde del camino", comentó Niewiadoma-Phinney. "Su presencia me dio la fuerza para esforzarme más". Esta victoria en Ventoux, un pico legendario en el mundo del ciclismo, marcó su primera en una etapa del Tour. Su ascenso decidido, aún más desafiante por las icónicas laderas áridas, la llevó al límite. El éxito de la ciclista polaca fue celebrado con gestos conmovedores, incluyendo un afectuoso momento de verter agua refrescante sobre sí misma. Reusser, a pesar de sus esfuerzos, no pudo igualar el ritmo de Niewiadoma-Phinney. La campeona mundial de contrarreloj quedó rezagada y vio sus esperanzas de título afectadas, terminando la etapa en cuarto lugar. Vollering logró colocarse por delante de Reusser, pero todavía está 15 segundos detrás de Niewiadoma-Phinney en la clasificación general. La ruta desafiante, que incluyó tres subidas más pequeñas antes de llegar a la cumbre de Ventoux, puso a prueba la resistencia de las corredoras. Clasificada como una subida Hors Categorie, la principal ascensión del día, con una pendiente cercana al 9%, es conocida por su dificultad. La exitosa estrategia de Niewiadoma-Phinney consistió en un temprano rompimiento para contrarrestar el viento en contra en el Chalet Reynard, solidificando su posición dominante. A medida que la carrera avanza hacia sus etapas finales, Niewiadoma-Phinney está lista para defender su liderazgo, abrazando tanto la presión como la extraordinaria sensación de estar en la cima.